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El Futuro es Ahora: La Sociedad Postindustrial







INTRODUCCIÓN

1. La Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la raza humana. Ha aumentado enormemente la expectativa de vida de aquellos de nosotros que vivimos en países «avanzados», pero ha desestabilizado la sociedad, ha hecho la vida imposible, ha sometido a los seres humanos a indignidades, ha llevado a extender el sufrimiento psicológico (en el Tercer Mundo también el sufrimiento físico) y ha infligido un daño severo en el mundo natural. El continuo desarrollo de la tecnología empeorará la situación. Ciertamente someterá a los seres humanos a grandes indignidades e infligirá gran daño en el mundo natural, probablemente conducirá a un gran colapso social y al sufrimiento psicológico, y puede que conduzca al incremento del sufrimiento físico incluso en países «avanzados».

2. El sistema tecnológico-industrial puede sobrevivir o puede fracasar. Si sobrevive, PUEDE conseguir finalmente un nivel bajo de sufrimiento físico y psicológico, pero sólo después de pasar a través de un período de ajuste largo y muy penoso y sólo con el coste permanente de reducir al ser humano y a otros muchos organismos vivos a productos de ingeniería y meros engranajes de la maquinaria social. Además, si el sistema sobrevive, las consecuencias serán inevitables: no hay modo de reformar o modificar el sistema así como prevenirlo de privar a la gente de libertad y autonomía.

3. Si el sistema fracasa las consecuencias serán aún muy penosas. Pero cuanto más crezca el sistema más desastrosos serán los resultados de su fracaso, así que, si va a fracasar, será mejor que lo haga antes que después.

4. Por eso nosotros abogamos por una revolución contra el sistema industrial. Esta revolución puede o no usar la violencia: puede ser súbita o puede ser un proceso relativamente gradual abarcando pocas décadas. No podemos predecir nada de eso. Pero sí delineamos de una forma general las medidas que aquellos que odian el sistema industrial deberían tomar para preparar el camino para una revolución contra esta forma de sociedad. No debe ser una revolución POLÍTICA. Su objeto no será derribar gobiernos, sino las bases económicas y tecnológicas de la sociedad actual.

5. En este artículo prestamos atención sólo a algunos de los acontecimientos negativos que han engordado demasiado con el sistema tecnológico-industrial. Además, mencionamos tales acontecimientos sólo brevemente o los ignoramos en su totalidad. Esto no quiere decir que observemos estos otros acontecimientos como triviales. Por razones prácticas, tenemos que limitar nuestras discusiones a áreas que no han recibido suficiente atención del público o en las cuales tenemos algo nuevo que decir. Por ejemplo, desde que están bien reveladas las tendencias ambientales y desérticas, hemos escrito muy poco sobre la degradación del medio o la destrucción de la naturaleza salvaje, incluso aunque consideremos esto de gran importancia.

LA PSICOLOGÍA DEL IZQUIERDISMO MODERNO

6. Casi todo el mundo estará de acuerdo en que vivimos en una sociedad profundamente molesta. Una de las manifestaciones más extendidas de la locura de nuestro mundo es el izquierdismo, así que una discusión sobre la psicología del izquierdismo nos puede servir de introducción al debate de los problemas de la sociedad moderna en general.

7. Pero, ¿qué es el izquierdismo? Durante la primera mitad del siglo XX pudo ser prácticamente identificado con el socialismo. Hoy el movimiento está fragmentado y no está claro a quién se le puede llamar propiamente izquierdista. Cuando en este artículo hablamos de izquierdistas pensamos principalmente en socialistas, colectivistas, «políticamente correctos», feministas, activistas por los homosexuales y los discapacitados, activistas por los derechos de los animales. Pero no todos los que están asociados en uno de estos movimientos es izquierdista. A lo que intentamos llegar es que no es tanto un movimiento o una ideología como un tipo psicológico, o, mejor dicho, una colección de tipos relacionados. Así, lo que queremos decir con «izquierdista» aparecerá con más claridad en el curso de la discusión de la psicología izquierdista.

8. Incluso así, nuestra concepción quedará menos clara de lo que desearíamos, pero no parece haber ningún remedio para esto. Todo lo que intentamos hacer es indicar de una manera tosca y aproximada las dos tendencias psicológicas que creemos son las principales fuerzas conductoras del izquierdismo moderno. Con esto no pretendemos estar diciendo TODA la verdad. Además, nuestra discusión sólo se ciñe al izquierdismo moderno. Dejamos abierta la pregunta de con qué extensión puede ser aplicada al izquierdismo del siglo XIX y principios del XX.

9. Las dos tendencias psicológicas que sirven de base al izquierdismo moderno las llamamos «sentimientos de inferioridad» y «sobresocialización». Los sentimientos de inferioridad son característicos de todo izquierdismo, mientras que la sobresocialización es sólo característica de un determinado segmento del izquierdismo moderno, pero este segmento es altamente influyente.

SENTIMIENTOS DE INFERIORIDAD

10. Por «sentimientos de inferioridad» no sólo nos referimos a los sentimientos de inferioridad en el sentido estricto, sino a todo el espectro de rasgos relacionados: baja autoestima, sentimientos de impotencia, tendencias depresivas, derrotismo, culpa, autoaborrecimiento, etc. Argumentamos que algunos izquierdistas modernos tienden a tales sentimientos (más o menos reprimidos) y que éstos son decisivos en determinar la dirección del izquierdismo moderno.

11. Cuando alguien interpreta como despectivo casi todo lo que se dice de él (o acerca de grupos con quienes se identifica), concluimos que tiene sentimientos de inferioridad o baja autoestima. Esta tendencia está pronunciada entre los defensores de los derechos de las minorías, tanto si pertenecen como si no a la minoría cuyos derechos defienden. Son hipersensibles sobre las palabras usadas para designar a éstas. Los términos «negro», «oriental», «discapacitado», «tía» para un africano, un asiático, una persona imposibilitada o una mujer originariamente no tenían una connotación despectiva. «Broad» y «tía» eran simplemente los equivalentes femeninos para «tío», «caballerete» o «mozo». Las connotaciones negativas han sido agregadas a estos términos por los propios activistas. Algunos defensores de los derechos de los animales han ido tan lejos como para rechazar la palabra «mascota» e insistir en su reemplazamiento por «animal de compañía». Antropólogos izquierdistas llegan demasiado lejos al no querer decir nada acerca de personas primitivas que pueda ser interpretado como negativo: quieren reemplazar la palabra «primitivo» por «iletrado». Parecen casi paranoicos sobre cualquier cosa que les sugiera que alguna cultura primitiva es inferior a la nuestra. (No queremos decir que las culturas primitivas SON inferiores a la nuestra. Solamente apuntamos la hipersensibilidad de estos antropólogos).

12. Aquellos que son más delicados sobre la terminología «políticamente correcta» no son los negros medios habitantes del gueto, inmigrantes asiáticos, mujeres maltratadas o personas imposibilitadas, sino una minoría de activistas, muchos de los cuales no pertenecen a ningún grupo «oprimido», sino que provienen de estratos sociales privilegiados. La corrección política tiene su mayor arraigo entre los profesores de universidad, los cuales tienen empleo seguro con salarios confortables y, la mayoría de ellos, son varones blancos heterosexuales de familias de clase media.

13. Muchos izquierdistas tienen una intensa identificación con los problemas de grupos que tienen una imagen de débiles (mujeres), derrotados (indios americanos), repelentes (homosexuales), o por lo que sea inferiores. Nunca admitirán en su fuero interno que tienen tales sentimientos, pero es precisamente por su visión de estos grupos como inferiores por lo que se identifican con sus problemas. (No sugerimos que las mujeres, los indios, etc., SON inferiores; sólo estamos haciendo un apunte sobre la psicología izquierdista).

14. Los feministas están ansiosamente desesperados por demostrar que las mujeres son tan fuertes y tan capaces como los hombres. Están claramente neutralizados por el miedo de que las mujeres puedan NO ser tan fuertes y capaces como los hombres.

15. Los izquierdistas odian todo lo que tenga una imagen de ser fuerte, bueno y exitoso. Odian Norteamérica, odian la civilización Occidental, odian a los varones blancos, odian la racionalidad. Las razones que dan para odiar occidente, etc. claramente no coinciden con sus motivos reales. DICEN que odian occidente porque es guerrero, imperialista, sexista, etnocéntrico, pero cuando las mismas faltas aparecen en países socialistas o culturas primitivas, encuentran excusas para ellos o, como mucho, lo admiten REFUNFUÑANDO, mientras que señalan (y muchas veces exagerando en exceso) estas faltas cuando aparecen en civilizaciones occidentales. Así, está claro que estas faltas no son los motivos reales para odiar América y occidente: odian Norteamérica y occidente porque son fuertes y exitosos. 

16. Palabras como «autoconfianza», «seguridad en uno mismo», «iniciativa», «empresa», «optimismo», etc. juegan un papel muy pequeño en el vocabulario liberal e izquierdista. El izquierdismo es antiindividualista, es procolectivista. Quieren a la sociedad para resolver las necesidades de todo el mundo por ellos, para cuidar de ellos. No es la clase de personas que tienen un sentido interior de confianza en sus propias habilidades para resolver sus propios problemas y satisfacer sus propias necesidades. El izquierdista es antagonista al concepto de competición porque, interiormente, se siente como un perdedor.

17. Las formas de arte que apelan a los intelectuales del izquierdismo moderno tienden a enfocarse en la sordidez, la derrota y la desesperación o, por otro lado, toman un tono orgiástico, renunciando al control racional, como si no hubiera esperanza de lograr nada a través del cálculo racional y todo lo que ha quedado fuera al sumergirse en la sensación del momento.

18. Los filósofos izquierdistas modernos tienden a rechazar la razón, la ciencia, la realidad objetiva e insisten en que todo es culturalmente relativo. Es cierto que uno puede hacer preguntas serias sobre los fundamentos del saber científico y sobre todo cómo el concepto de realidad objetiva puede ser definido. Pero es obvio que estos filósofos no son simplemente lógicos de cabeza fría que sistemáticamente analizan los fundamentos del conocimiento. Están profundamente envueltos emocionalmente en su ataque a la verdad y a la realidad. Atacan estos conceptos por sus necesidades psicológicas. Por una cosa, su ataque es una salida para la hostilidad, y al ser exitoso, satisface el impulso por el poder. Más importante, los izquierdistas odian la ciencia y la racionalidad porque clasifican ciertas creencias como verdaderas (es decir, éxito, superior) y otras creencias como falsas (es decir, fracaso, inferior). Los sentimientos izquierdistas de inferioridad corren tan profundamente que no pueden tolerar ningún clasificación de algo como exitoso o superior y otra cosa como fracasada o inferior. Esto también subraya el rechazo de muchos de enfermedad mental y de la utilidad de las pruebas de inteligencia. Son antagonistas de las explicaciones genéticas de las habilidades o conductas humanas porque estas explicaciones tienden a hacer aparecer a algunas personas como superiores o inferiores a otras. Prefieren dar a la sociedad el mérito o la culpa para una habilidad o carencia individual. Así, si una persona es «inferior» no es su culpa, sino de la sociedad, porque no ha sido educada correctamente. 

19. El izquierdista no es típicamente la clase de persona de la que sus sentimientos de inferioridad hacen de ella un bravucón, un egoísta, un acosador, un promotor de sí mismo, un competidor cruel. Esta clase de persona no ha perdido totalmente su confianza. Tiene un déficit en su sentido de poder y en su valor, pero aún se puede concebir teniendo la capacidad para ser fuerte, y sus esfuerzos por fortalecerse producen su comportamiento desagradable. Pero el izquierdista está demasiado lejos de eso. Sus sentimientos de inferioridad están tan arraigados que no puede concebirse como un individuo fuerte y valioso. De ahí el colectivismo del izquierdista: sólo puede sentirse fuerte como miembro de una organización grande o un movimiento de masas con el cual identificarse.

20. Atención a la tendencia masoquista de las tácticas izquierdistas. Protestan tumbándose ante los vehículos, provocan intencionadamente a la policía o a los racistas para que los maltraten, etc. Estas tácticas a menudo pueden ser efectivas, pero muchos las usan, no como medios para un fin, sino porque PREFIEREN tácticas masoquistas. El odio por uno mismo es la característica izquierdista.

21. Pueden pretender que su activismo está motivado por la compasión o por principios morales, y los principios morales juegan un papel para los izquierdistas del tipo sobresocializado, pero la compasión y los principios morales no pueden ser los principales motivos para su activismo. La hostilidad es un componente demasiado distinguido del comportamiento izquierdista, de igual manera que el impulso por el poder. Además, muchos de los comportamientos izquierdistas no están racionalmente calculados para servir de beneficio a la gente a quienes claman estar intentando ayudar. Por ejemplo, si uno cree que las acciones afirmativas son buenas para la gente negra, ¿tiene sentido el demandar acciones afirmativas en términos hostiles o dogmáticos? Obviamente será más productivo tomar una aproximación diplomática y conciliadora que por lo menos haga concesiones verbales y simbólicas a las personas blancas que piensan que las acciones afirmativas los discriminan. Pero los activistas izquierdistas no tomarán semejantes aproximaciones porque no satisfarán sus necesidades emocionales. Ayudar a la gente negra no es su verdadera finalidad. En vez de ello, los problemas raciales les sirven como excusa para expresar su propia hostilidad y frustración por su necesidad de poder. Haciendo esto realmente hacen daño a la gente negra, porque la actitud hostil de los activistas hacia la mayoría blanca tiende a intensificar el odio racial.

22. Si nuestra sociedad no tuviera ningún problema social, tendrían que INVENTAR problemas con objeto de proporcionarse una excusa para organizar un alboroto.

23. Enfatizamos que lo precedente no pretende ser una descripción exacta de todo aquel que pueda considerarse izquierdista. Es sólo una indicación tosca de una tendencia general.

SOBRESOCIALIZACIÓN

24. Los psicólogos usan el término «socialización» para designar el proceso por el cual los niños son entrenados para pensar y actuar como demanda la sociedad. Se dice que una persona está bien socializada si cree y obedece el código moral de su sociedad y encaja bien como parte del funcionamiento de ésta. Puede parecer que tiene poco sentido decir que muchos izquierdista están sobresocializados, desde que el izquierdista es percibido como un rebelde. Sin embargo, la posición puede ser defendida: muchos no son tan rebeldes como parecen.

25. El código moral de nuestra sociedad es tan exigente que nadie puede pensar, sentir y actuar de una forma completamente moral. Por ejemplo, se supone que no podemos odiar a nadie, sin embargo casi todo el mundo odia a alguien alguna vez, bien se lo admita a sí mismo o no. Alguna gente está tan altamente socializada que intenta pensar, sentir y actuar moralmente, imponiéndose una severa carga. Con objeto de eludir sentimientos de culpa, continuamente tienen que engañarse sobre sus propios motivos y encontrar explicaciones morales para sentimientos y acciones que en realidad no tienen un origen moral. Usamos el término "sobresocializado" para describir a tales personas.

26. La sobresocialización puede conducir a una baja autoestima, a sentimientos de impotencia, al derrotismo, a la culpa, etc. Uno de los más importantes recursos por los cuales nuestra sociedad socializa a los niños es haciéndolos sentir avergonzados del comportamiento o del habla que es contraria a las expectativas de la sociedad. Si esto es excesivo o si un chico en particular es especialmente sensible a tales sentimientos, acaba por sentirse avergonzado de SÍ MISMO. Además el pensamiento y el comportamiento de la persona sobresocializada están más restringidos por las expectativas de la sociedad de lo que lo están los de aquellas personas levemente socializadas. La mayoría de la gente encaja en lo que podríamos llamar comportamiento travieso. Mienten, cometen robos despreciables, violan las normas de tráfico, holgazanean en el trabajo, odian a alguien, dicen cosas rencorosas o usan trucos para ponerse por delante de otro sujeto. La persona sobresocializada no puede hacer estas cosas, o si las hace le generan un sentimiento de vergüenza y autoaborrecimiento. La persona sobresocializada incluso no puede experimentar, sin culpabilidad, pensamientos o sentimientos que son contrarios a la moralidad aceptada; no puede tener ideas «impuras». Y la socialización no es sólo un problema de moralidad; estamos socializados para confirmar mucha normas de comportamiento que no están bajo el encabezamiento de la moralidad. Así la persona sobresocializada está retenida con una correa psicológica y pasa su vida corriendo por los raíles que la sociedad le ha tendido. En mucha gente sobresocializada esto resulta en una sensación de coacción e impotencia que puede ser un serio problema. Sugerimos que la sobresocialización está entre las crueldades más serias que los seres humanos se infligen unos a otros.

27. Deducimos que un segmento muy importante e influyente de la izquierda moderna está sobresocializado y que su sobresocialización es de gran importancia en la determinación de la dirección del izquierdismo moderno. Los izquierdistas del tipo sobresocializado tienden a ser intelectuales o miembros de la clase media alta. Nótese que los intelectuales universitarios constituyen el segmento más altamente socializado de nuestra sociedad y el ala más izquierdista.

28. El izquierdista del tipo sobresocializado trata de huir de su correa psicológica y reafirmar su autonomía rebelándose. Pero normalmente no es suficientemente fuerte como para rebelarse contra los valores más básicos de la sociedad. Generalmente hablando, las finalidades de los izquierdistas de hoy NO están en conflicto con la moral establecida. Al contrario, la izquierda toma un principio de la moral establecida, lo adopta a su manera y entonces acusa a la corriente mayoritaria de la sociedad de violar ese principio. Ejemplos: igualdad racial, igualdad de los sexos, ayudar a la gente pobre, paz como opuesto a la guerra, generalmente pacifistas, libertad de expresión, amabilidad con los animales. Aún más fundamental, la obligación de la persona de servir a la sociedad y la obligación de la sociedad de hacerse cargo de la persona. Todos estos han sido valores profundamente arraigados de nuestra sociedad (o al menos por mucho tiempo de su clase media y alta). Estos valores son explícitamente o implícitamente expresados o presupuestos en mucho del material presentado por los medios de comunicación de masas y por el sistema educativo. Los izquierdistas especialmente del tipo sobresocializado, normalmente no se rebelan contra estos principios, sino que justifican su hostilidad a la sociedad afirmando (con algún grado de verdad) que esta no está viviendo conforme a ellos.

29. He aquí una ilustración de la manera en como el izquierdista sobresocializado enseña su apego real a las actitudes convencionales de nuestra sociedad mientras pretende estar en rebelión contra ellas. Muchos promueven acciones afirmativas, para mover a la gente negra dentro de los trabajos prestigiosos, para mejorar la educación en los colegios e invertir más dinero en ellos; la forma de vida de la «clase baja» negra la conservan como una desgracia social. Quieren integrar al hombre negro dentro del sistema, hacer de él un ejecutivo de negocios, un juez, un científico, simplemente como la gente blanca de clase media alta. Responderán que la última cosa que quieren es hacer del hombre negro una copia del hombre blanco; en vez de ello, quieren preservar la cultura afroamericana. ¿Pero en qué consiste esta preservación? Puede consistir simplemente en comer a su estilo, escuchar música negra, vestir ropa al estilo negro e ir a una iglesia o mezquita para negros. En otras palabras, sólo pueden expresarse en los problemas superficiales. En todos los aspectos ESENCIALES más izquierdistas del tipo sobresocializado quieren armonizar al hombre negro respecto a los ideales de clase media del hombre blanco. Quieren hacer al padre negro «responsable», quieren que las bandas negras se vuelvan no violentas, etc. Pero estos son exactamente los valores del sistema tecnológico-postindustrial. Al sistema no puede preocuparle menos la clase de música que un hombre escucha, qué clase de ropa lleva o en qué religión cree, mientras estudie en el colegio, tenga un trabajo respetable, ascienda la escala social, sea un padre «responsable», no sea violento y así sucesivamente. En efecto, porque muchos pueden negarlo, el izquierdista sobresocializado quiere integrar al hombre negro en el sistema y hacer que adopte sus valores. 

30. Ciertamente no postulamos que los izquierdistas, incluso del tipo sobresocializado, NUNCA se rebelen contra los valores fundamentales de nuestra sociedad. Claramente algunas veces lo hacen. Algunos izquierdistas sobresocializados han ido demasiado lejos hasta rebelarse contra uno de los principios más importantes de la sociedad moderna mediante la violencia física. Por su propia cuenta, la violencia es para ellos una forma de «liberación». En otras palabras, con la violencia atraviesan las restricciones psicológicas que han experimentado en su interior. Porque están sobresocializados estas restricciones han sido más limitantes para ellos que para otros; por lo tanto necesitan liberarse de ellas. Pero normalmente justifican su rebelión en términos de valores de la corriente de opinión principal. Si se comprometen en la violencia postulan el estar luchando contra el racismo o algo parecido.

31. Comprendemos que se pueden poner de relieve muchas objeciones al pequeño esbozo precedente. La situación real es compleja, y algo como una descripción completa ocuparía varios volúmenes, incluso si los datos necesarios estuvieran disponibles. Afirmamos sólo haber indicado muy aproximadamente las dos tendencias más importantes en la psicología del izquierdismo moderno.

32. Los problemas del izquierdismo son indicativos de los problemas de nuestra sociedad como conjunto. Baja autoestima, tendencias depresivas y derrotismo no están restringidos a la izquierda. Aunque son especialmente notables en ésta, están extendidos en nuestra sociedad. Y la sociedad de hoy trata de socializarnos mucho más que cualquier sociedad previa. Incluso los expertos nos dicen cómo comer, cómo hacer el amor, cómo educar a nuestros hijos y así sucesivamente.

EL PROCESO DE PODER

33. Los seres humanos tienen una necesidad (probablemente basada en la biología) de algo que llamaremos el «proceso de poder». Esto está estrechamente relacionado con la necesidad de poder (la cual está ampliamente reconocida) pero no es exactamente la misma cosa. El proceso de poder tiene cuatro elementos. Los tres más claramente delineados los llamamos finalidad, esfuerzo y logro de la finalidad. (Todo el mundo necesita tener finalidades cuyo logro requiera esfuerzo, y necesita triunfar logrando al menos alguna de sus finalidades). El cuarto elemento es más difícil de definir y puede que no sea necesario para todos. Lo llamamos autonomía y lo discutiremos más adelante.

34. Consideremos el caso hipotético de un hombre que pueda tener todo lo que quiera simplemente deseándolo. Tal hombre tiene poder, pero desarrollará problemas psicológicos serios. Al principio tendrá mucha diversión, pero conforme siga estará agudamente aburrido y desmoralizado. Finalmente puede convertirse clínicamente en un deprimido. La historia nos enseña a esos aristócratas ociosos, que tienden a convertirse en decadentes. Esto no es cierto en aristócratas luchadores que tenían que esforzarse para mantener su poder. Pero los aristócratas ociosos y seguros, que no tenían necesidad de esforzarse, normalmente se convertían en aburridos, hedonistas y desmoralizados, incluso aunque tuvieran poder. Esto muestra que el poder no es suficiente. Uno debe tener finalidades hacia las que ejercitarlo.

35. Todos tenemos finalidades; si no hay nada más, obtener las necesidades de vida: comida, agua y cualquier vestido y refugio que sean necesarios por el clima. Pero los aristócratas ociosos obtienen estas cosas sin esfuerzo. La consecuencia de ello es su aburrimiento y desmoralización.

36. El no lograr finalidades importantes lleva a la muerte, si son necesidades físicas, y a la frustración, si son compatibles con la supervivencia. Derrotas consecutivas al intentar alcanzarlas a lo largo de la vida resulta en derrotismo, baja autoestima o depresión.

37. Así, con objeto de eludir problemas psicológicos serios, el ser humano necesita finalidades cuyo logro requiera esfuerzo, y debe tener un éxito razonable consiguiéndolas.

ACTIVIDADES SUSTITUTIVAS

38. Pero no todo aristócrata ocioso se convertía en aburrido y desmoralizado. Por ejemplo, el emperador Hirohito, en vez de hundirse en un hedonismo decadente, se volvió un apasionado de la biología marina, un campo en el que se distinguió. Cuando la gente no tiene que esforzarse en satisfacer sus necesidades físicas a menudo crean finalidades artificiales para ellos mismos. En muchos casos persiguen estas finalidades con la misma energía y compromiso emocional que hubieran puesto de otro modo en buscar sus necesidades físicas. Así, los aristócratas del Imperio Romano tenían sus pretensiones literarias, muchos aristócratas europeos hace pocos siglos invertían mucho tiempo y energía en cazar, aunque no necesitaban hacerlo, otros aristócratas rivalizaban por la posición social a través de elaborados despliegues de riqueza, y unos pocos aristócratas, como Hirohito, han girado hacia la ciencia.

39. Usamos el término «actividad sustitutiva» para designar una actividad que persigue directamente una finalidad artificial que la gente ensalza para ellos mismos meramente con objeto de tener alguna finalidad por la que trabajar, o, dejadnos decir, meramente por la razón de la satisfacción que consiguen al perseguir dicha finalidad. He aquí una regla fácil para la identificación de actividades sustitutivas. Dada una persona que dedica mucho tiempo y energía a la persecución de la finalidad X, pregúntate esto: ¿si tuviera que dedicar la mayoría de su tiempo y energía a satisfacer sus necesidades biológicas, y este esfuerzo le requiriera usar sus posibilidades físicas y mentales de un modo variado e interesante, se sentiría privado seriamente por no alcanzar la finalidad X? Si la respuesta es no, entonces la persecución de la finalidad X es una actividad sustitutiva. Los estudios de Hirohito de biología marina constituyen claramente una actividad sustitutiva, ya que es bastante seguro que si Hirohito tuviera que invertir su tiempo trabajando en tareas interesantes no científicas con objeto de saciar sus necesidades vitales, no se hubiera sentido privado por no saber todo acerca de la anatomía y los ciclos de vida de los animales marinos. Por otro lado, la persecución del sexo y del amor (por ejemplo) no es una actividad sustitutiva, porque mucha gente, incluso si su existencia fuera de otro modo satisfactoria, se sentirían privados si pasaran sus vidas sin tener nunca una relación con un miembro del sexo opuesto. (Pero perseguir una cantidad excesiva de sexo, más de lo que uno necesita realmente, puede ser una actividad sustitutiva). 

40. En la sociedad postindustrial actual sólo es necesario un mínimo esfuerzo para satisfacer las necesidades físicas propias. Es suficiente el atravesar un programa de entrenamiento para adquirir alguna pequeña escala técnica, después llegar al trabajo puntual y ejercer un esfuerzo muy modesto para mantenerlo. Los únicos requisitos son una cantidad moderada de inteligencia y, la mayor parte de todo, simple OBEDIENCIA. Si uno tiene esto, la sociedad se ocupa de ti desde la cuna hasta la tumba. (Sí, hay una clase baja que no puede garantizarse las necesidades físicas, pero aquí estamos hablando de la corriente principal de la sociedad). Así, no es sorprendente que la sociedad moderna esté llena de actividades sustitutivas. Esto incluye el trabajo científico, las proezas atléticas, el trabajo humanitario, la creación artística y literaria, el ascender en la empresa, la adquisición de dinero y bienes materiales más allá del punto que dejan de dar satisfacciones físicas adicionales y el activismo social cuando las cuestiones a las que se dirige no son importantes para el activista personalmente, como en el caso de activistas blancos que trabajan por los derechos de las minorías que no son blancas. Estas no son siempre actividades sustitutivas puras, desde que para mucha gente pueden ser motivadas en parte por otras necesidades que la de tener alguna finalidad que perseguir. El trabajo científico puede estar en parte motivado por un impulso de prestigio, la creación artística por una necesidad de expresar sentimientos, el activismo social militante por la hostilidad. Pero para mucha gente estas actividades son a la larga parte de actividades sustitutivas. Por ejemplo, la mayoría de los científicos estarán de acuerdo probablemente en que la autorrealización que adquieren de sus trabajos es más importante que el dinero y el prestigio que ganan.

41. Para alguna, si no para mucha gente, las actividades sustitutivas son menos satisfactorias que el perseguir finalidades reales (estas son finalidades que la gente querría alcanzar incluso si la necesidad del proceso de poder estuviera ya realizada). Una muestra de esto es el hecho de que, en muchos o en la mayor parte de los casos, la gente que está profundamente comprometida en actividades sustitutivas no está nunca satisfecha. Así el que hace dinero se esfuerza constantemente por obtener más y más riqueza. El científico tan pronto como ha resuelto un problema se mueve al siguiente. El corredor de larga distancia se impulsa a correr más lejos y más rápido. Mucha gente que realiza actividades sustitutivas dirá que consigue más satisfacción con estas actividades de la que consiguen con los negocios «mundanos» para satisfacer sus necesidades biológicas, pero esto es porque en nuestra sociedad el esfuerzo necesario para satisfacer las necesidades biológicas ha sido reducido a la trivialidad. Más importante, en nuestra sociedad la gente no satisface sus necesidades biológicas AUTÓNOMAMENTE ya que funcionamos como parte de una inmensa máquina social. En contraste, la gente tiene generalmente bastante autonomía persiguiendo sus actividades sustitutivas.

AUTONOMÍA

42. La autonomía como parte del proceso de poder puede que no sea necesaria para todas las personas. Pero mucha gente necesita un grado mayor o menor de autonomía al trabajar por sus finalidades. Su esfuerzo debe ser tomado por su propia iniciativa y debe estar bajo su propia dirección y control. Sin embargo mucha gente no tiene que ejercer esta iniciativa, dirección y control como personas individuales. Normalmente basta con actuar como miembro de un grupo PEQUEÑO. Así si media docena de personas discuten una finalidad y hacen un esfuerzo unidas para alcanzarla, su necesidad por el proceso de poder estará cumplida. Pero si trabajan bajo órdenes rígidas que no les dejan espacio para decisiones autónomas e iniciativa, entonces su necesidad por el proceso de poder no estará cumplida. Lo mismo ocurre cuando las decisiones están tomadas en bases colectivas, si el grupo que toma las decisiones es tan grande que el papel de cada persona es insignificante.

43. Es cierto que algunas personas parecen tener poca necesidad de autonomía. Su impulso por el poder es débil o lo satisfacen identificándose con alguna organización poderosa a la que pertenecen. Y entonces hay irreflexivos, tipos de animal que parecen estar satisfechos con un sentido puramente físico de poder (el soldado, que obtiene su sentido de poder desarrollando habilidades de combate que está bastante contento de usar en obediencia ciega a sus superiores).

44. Pero la mayoría de la gente pasa a través del proceso de poder teniendo una finalidad, haciendo un esfuerzo AUTÓNOMO y alcanzándola adquiere ese autoestima, autoconfianza y un sentido de poder. Cuando uno no tiene oportunidades adecuadas para pasar a través del proceso de poder, las consecuencias son (dependiendo de la persona y de la manera en que el proceso de poder se ha desorganizado) aburrimiento, desmoralización, baja autoestima, sentimientos de inferioridad, derrotismo, depresión, ansiedad, culpabilidad, frustración, hostilidad, abuso del cónyuge y de los hijos, hedonismo insaciable, conducta sexual anormal, desórdenes del sueño, desórdenes alimenticios, etc.

ORÍGENES DE LOS PROBLEMAS SOCIALES

45. Cualquiera de los síntomas precedentes pueden ocurrir en cualquier sociedad, pero en la sociedad postindustrial actual están presentes en una escala masiva. No somos los primeros en mencionar que hoy el mundo parece estar volviéndose loco. Esta clase de cosas no son normales en sociedades humanas. Hay buenas razones para creer que el hombre primitivo sufría menos tensión y frustración y estaba más satisfecho con su forma de vida de lo que está el hombre moderno. Es cierto que en las sociedades primitivas no todo era un camino de rosas. El abuso a las mujeres era común entre los aborígenes australianos, la transexualidad era bastante común entre algunas tribus de los indios americanos. Pero parece que GENERALMENTE HABLANDO la clase de problemas que hemos nombrado en el párrafo precedente eran mucho menos comunes entre las personas primitivas de lo que lo son en la sociedad moderna.

46. Atribuimos los problemas sociales y psicológicos de la sociedad moderna al hecho de que esta requiere gente que viva bajo condiciones radicalmente diferentes de aquellas bajo las cuales la raza humana se desarrolló y a maneras de comportarse que entran en conflicto con los patrones de comportamiento que desarrollaba mientras vivía bajo las condiciones iniciales. Queda claro por lo que ya hemos escrito que consideramos la falta de oportunidad de experimentar propiamente el proceso de poder como la más importante de las condiciones anormales a la que la sociedad moderna somete a la gente. Pero no es la única. Antes de proceder con el colapso del proceso de poder como el origen de los problemas sociales discutiremos algunos de los otros orígenes.

47. Entre las condiciones anormales presentes en la sociedad postindustrial actual se encuentran la excesiva densidad de población, el aislamiento del hombre de la naturaleza, la excesiva rapidez del cambio social y el colapso de las comunidades naturales de pequeña escala tales como la familia, el pueblo o la tribu.

48. Es bien sabido que el hacinamiento incrementa la tensión y la agresión. El grado de hacinamiento que existe hoy y el aislamiento del hombre de la naturaleza son consecuencias del proceso tecnológico. Todas las sociedades preindustriales eran predominantemente rurales. La Revolución Industrial incrementó bastante las medidas de las ciudades y la proporción de los habitantes que en ellas vivían y la tecnología agrícola moderna ha hecho posible para la tierra soportar una densidad de población mayor de la que nunca hubo antes. (Además, la tecnología ha agravado los efectos del hacinamiento porque pone poderes desorganizadores en manos de la gente. Por ejemplo, una variedad de aparato que haga ruido: segadoras, radios, motocicletas, etc. Si el uso de estos aparatos no está restringido, la gente que quiera paz y silencio estará frustrada por el ruido. Si el uso está restringido, la gente que use los aparatos estará molesta por las regulaciones. Pero si estas máquinas no hubieran sido inventadas nunca hubiera habido conflicto y frustración generado por ellas).

49. Para las sociedades primitivas el mundo natural (que normalmente cambiaba solo y despacio) proporcionaba un armazón estable y por ende una sensación de seguridad. En el mundo moderno, al contrario que antes, es la sociedad humana la que domina la naturaleza, y la sociedad moderna se transforma muy rápidamente debido al cambio tecnológico. Así que no hay un armazón estable.

50. Los conservadores son estúpidos: Se quejan de la decadencia de los valores tradicionales y sin embargo soportan con entusiasmo el progreso tecnológico y el crecimiento económico. Aparentemente nunca se les ha ocurrido que no puedes hacer cambios rápidos y drásticos en la tecnología y en la economía de la sociedad sin causar cambios rápidos en todos los otros aspectos de esta, y que esos cambios rápidos inevitablemente rompen los valores tradicionales.

51. La descomposición de los valores tradicionales a cierto alcance implica la descomposición de los huesos que sujetan los grupos sociales de pequeña escala. La desintegración de estos grupos está también promovida por el hecho de que las condiciones modernas muchas veces requieren o seducen a las personas a moverse a una ubicación nueva, separándolas de sus comunidades. Más allá de eso, una sociedad tecnológica TIENE QUE debilitar los lazos familiares y las comunidades locales si quiere funcionar eficazmente. En la sociedad moderna la fidelidad personal debe anteponerse al sistema y sólo secundariamente a una comunidad de pequeña escala, porque si la fidelidad interna a las comunidades de pequeña escala fuera más fuerte que la fidelidad al sistema, estas comunidades perseguirían su propio provecho a expensas del sistema.

52. Supongamos que un funcionario público o un ejecutivo de una corporación nombra a su primo, a su mejor amigo o a su socio para un puesto antes que nombrar a una persona mejor cualificada para el trabajo. Ha permitido que la fidelidad personal reemplace su fidelidad por el sistema, y eso es «nepotismo» o «discriminación», pecados terribles en la sociedad moderna. Será que las sociedades industriales han hecho un trabajo pobre de subordinación de la fidelidad personal o local a la fidelidad al sistema, ya que normalmente son muy ineficientes. Así una sociedad industrial avanzada sólo puede tolerar esas comunidades de pequeña escala que estén castradas, domesticadas y convertidas en herramientas del sistema.

53. Las multitudes, el cambio rápido y la descomposición de las comunidades han sido ampliamente reconocidos como orígenes de los problemas sociales, pero no creemos que sean suficiente para relacionar la amplitud de los problemas que vemos hoy.

54. Unas pocas ciudades preindustriales eran muy grandes y hacinadas, sin embargo sus habitantes no parecían sufrir problemas psicológicos en la misma extensión que el hombre moderno. Hoy todavía hay áreas rurales que no están hacinadas, y encontramos allí los mismos problemas que en las áreas urbanas, aunque tienden a ser menos agudos en las áreas rurales. Por tanto, el hacinamiento no parece ser el factor decisivo. 

55. En la edad de crecimiento de la frontera Nortemericana durante el siglo XIX, la movilidad de la población probablemente rompió familias y grupos sociales de pequeña escala, hasta al menos el mismo nivel en que lo están hoy. De hecho, algunos núcleos familiares eligen vivir aislados, sin tener vecinos en varios kilómetros, sin pertenecer a ninguna comunidad; sin embargo, no parecen haber desarrollado como resultado ningún problema. 

56. Además, el cambio en la frontera norteamericana fue muy rápido y profundo. Un hombre pudo nacer y crecer en un barracón de madera, fuera del alcance de la ley y el orden y alimentarse libremente de carne salvaje; y cuando llegase a viejo podía estar trabajando metódicamente y viviendo en una comunidad ordenada con ejecución efectiva de las leyes. Éste fue el profundo cambio que típicamente ocurrió en la vida de una persona moderna; sin embargo, no parece haber conducido a problemas psicológicos. De hecho, en el siglo XIX la sociedad norteamericana tenía un tono optimista y de autoconfianza, completamente diferente al de la sociedad actual.

57. Argumentamos que la diferencia es que el hombre moderno tiene la sensación (ampliamente justificada) de que el cambio se le IMPONE, mientras que el hombre de la frontera del siglo XIX tenía la sensación (también ampliamente justificada) de que creó el cambio por sí mismo, por su propia elección. De este modo encontrábamos al pionero arraigado en un pedazo de tierra de su propia elección y convirtiéndolo en una granja con su propio esfuerzo. En aquellos días un condado entero podía tener sólo unos cuantos cientos de habitantes y estaba mucho más aislado y tenía más entidad autónoma que un condado moderno. Por tanto el pionero dedicado a la granja participaba como miembro de un grupo relativamente pequeño en la creación de una comunidad nueva y moderna. Uno puede preguntarse con acierto si la creación de esta comunidad fue una mejora, pero en todo caso satisfacía la necesidad de los pioneros por el proceso de poder.

58. Sería posible exponer otros ejemplos de sociedades en las que haya habido cambios rápidos y/o falta de lazos estrechos entre comunidades sin la clase de conducta masiva aberrante que vemos en la sociedad postindustrial actual. Afirmamos que la causa más importante de los problemas sociales y psicológicos en la sociedad moderna es el hecho de que la gente no tiene suficientes oportunidades de atravesar el proceso de poder de una forma normal. No queremos decir que la sociedad moderna sea la única en la que el proceso de poder ha sido desorganizado. Probablemente muchas si no todas las sociedades civilizadas han interferido en el proceso de poder con una mayor o menor extensión. Pero en la sociedad postindustrial moderna el problema se ha hecho particularmente agudo. El izquierdismo en su forma moderna (de mitad hasta finales del siglo XX), es en parte un síntoma de la privación con respecto al proceso de poder.

RUPTURA DEL PROCESO DE PODER EN LA SOCIEDAD MODERNA

59. Dividimos los impulsos humanos en tres grupos: (1) aquellos impulsos que pueden ser satisfechos con un esfuerzo mínimo; (2) aquellos que pueden ser satisfechos pero sólo con el coste de un esfuerzo serio; (3) aquellos que no pueden ser satisfechos adecuadamente, sin importar cuánto esfuerzo hagamos. Cuantos más impulsos haya en el tercer grupo habrá más frustración, cólera, finalmente derrotismo, depresión, etc.

60. En la sociedad industrial moderna los impulsos humanos naturales tienden a ser desplazados al primer y al tercer grupo, y el segundo grupo tiende a consistir cada vez más en impulsos creados artificialmente.

61. En las sociedades primitivas, las necesidades físicas generalmente pertenecen al grupo 2: pueden ser obtenidas, pero sólo con el coste de un esfuerzo serio. Pero la sociedad moderna cuida el garantizar las necesidades físicas de todo el mundo a cambio de un mínimo esfuerzo, por tanto las necesidades físicas son desplazadas al grupo 1. Dejamos aparte a la clase baja, estamos hablando de la tendencia principal. (Puede haber desacuerdo sobre si el esfuerzo necesario para mantener un trabajo es «mínimo»; pero normalmente, en trabajos de grado medio o bajo, todo el esfuerzo que se requiere es básicamente obediencia. Te sientas o te levantas donde te han dicho que lo hagas y haces lo que se te ha encargado de la manera que se te manda. Raramente tienes que esforzarte seriamente, y en cualquier caso apenas tienes autonomía en el trabajo, así que la necesidad por el proceso de poder no está bien cumplida).

62. Las necesidades sociales, tales como el sexo, el amor y la posición social, a menudo permanecen en el grupo 2 en la sociedad moderna, dependiendo de la situación de la persona. Pero, excepto para las personas que tienen un impulso particularmente fuerte por la posición social, el esfuerzo requerido para complacer los impulsos sociales es insuficiente para satisfacer adecuadamente la necesidad del proceso de poder.

63. Así se han creado ciertas necesidades artificiales a fin de que correspondan al grupo 2, por tanto sirven para la necesidad del proceso de poder. Se han desarrollado técnicas de publicidad y mercado para que mucha gente sienta que necesita cosas que sus abuelos nunca desearon o incluso soñaron. Requiere un serio esfuerzo el ganar suficiente dinero para satisfacer estas necesidades artificiales, por tanto corresponden al grupo 2. (Ver párrafos 80-82). El hombre moderno.debe satisfacer su necesidad por el proceso de poder en gran parte a través de la persecución de necesidades artificiales creadas por la industria publicitaria y la mercadotecnia y a través de actividades sustitutivas.

64. Parece ser que para alguna gente, puede que para la mayoría, estas formas artificiales del proceso de poder son insuficientes. Un tema que aparece repetidamente en los escritos de las críticas sociales de la segunda mitad del siglo XX es la sensación de la falta de objetivos que aflige a bastante gente en la sociedad actual. (Esta falta de objetivos es frecuentemente llamada «anomía» o «vacío de la clase media»). Sugerimos que la llamada «crisis de identidad» es actualmente una búsqueda del sentido de propósito, frecuentemente comprometido a una actividad sustitutoria conveniente. Puede que el existencialismo sea en gran parte una respuesta a la falta de objetivos de la vida moderna donde está muy extendida la búsqueda de la «realización», pero pensamos que para la mayoría una actividad cuya principal finalidad es la realización (esto es, una actividad sustitutiva) no trae una realización completamente satisfactoria. En otras palabras, no satisface completamente la necesidad por el proceso de poder. (Ver párrafo 41). Esa necesidad puede ser completamente satisfecha sólo por medio de actividades que tienen alguna finalidad externa, tales como necesidades físicas, sexo, amor, posición social, venganza, etc.

65. Además, donde las finalidades se persiguen para ganar dinero, ascender en la posición social o funcionar como parte del sistema de cualquier otro modo, muchos no están en posición de perseguir sus finalidades AUTÓNOMAMENTE. La mayoría de los trabajadores son los empleados de alguien y, como señalamos en el párrafo 61, deben pasar los días haciendo lo que les ordenan de la forma que les dicen. Incluso el que tiene un negocio propio tiene una autonomía limitada. Una queja crónica de los pequeños comerciantes y empresarios es que sus manos están atadas por las excesivas regulaciones del gobierno. Algunas de estas regulaciones son indudablemente innecesarias, pero la mayor parte son esenciales y partes inevitables de nuestra extremadamente compleja sociedad. Una gran porción de los pequeños negocios de hoy funcionan con el sistema de franquicias. En el Wall Street Journal se contaba hace unos años que muchas de las compañías adjudicatarias de franquicias pedían a los solicitantes de estas pasar una prueba de personalidad que está ideada para EXCLUIR a aquellos que tienen creatividad e iniciativa, porque tales personas no son lo suficientemente dóciles como para seguir obedientemente con el sistema de franquicia. Esto excluye del pequeño negocio a todos aquellos que requieren más autonomía. 

66. Hoy en día la gente vive más por la eficacia de lo que el sistema hace POR ellos o PARA ellos que por la eficacia de lo que hacen por ellos mismos. Y lo que hacen por ellos mismos lo es cada vez más por los cauces establecidos por el sistema. Las oportunidades tienden a ser aquéllas que el sistema proporciona y éstas deben ser explotadas de acuerdo con las reglas y regulaciones, y se han de seguir las técnicas prescritas por los expertos, si ha de encontrarse una oportunidad de éxito.

67. Así el proceso de poder se colapsa en nuestra sociedad a causa de una deficiencia de finalidades reales y de autonomía en la persecución de dichas finalidades. Pero es también colapsado por aquellos impulsos humanos que pertenecen al grupo 3: los impulsos que uno no puede satisfacer adecuadamente, sin importar cuanto esfuerzo haga. Uno de estos impulsos es la necesidad de seguridad. Nuestra vida depende de decisiones hechas por otras personas; no tenemos control sobre estas decisiones e incluso normalmente no sabemos las personas que las toman. («Vivimos en un mundo en el que relativamente poca gente -puede que 500 o 1000- toma las decisiones importantes» -Philip B. Heymann del colegio de leyes de Harvard, citado por Anthony Lewis, New York Times , 21 de Abril, 1995). Nuestras vidas dependen de si el modelo de seguridad está debidamente mantenido en una central nuclear; o de cuanto pesticida está permitido que penetre en nuestros alimentos o de cuanta polución en nuestro aire; en cómo es de hábil (o de incompetente) nuestro médico; si perdemos o conseguimos un trabajo puede depender de las decisiones hechas por los economistas gubernamentales o de los ejecutivos de una corporación; y así sucesivamente. La mayor parte de las personas no están en una posición de asegurarse contra estas amenazas más allá de un alcance muy limitado. La búsqueda de seguridad por parte del individuo es por tanto frustrada, lo que conlleva un sentimiento de impotencia. 

68. Se puede objetar que el hombre primitivo estaba físicamente menos seguro que el hombre moderno, como se puede ver por su corta expectativa de vida; por tanto el hombre moderno está más seguro de lo que es normal en seres humanos. Pero la seguridad psicológica no corresponde estrechamente con la seguridad física. Lo que nos hace SENTIRNOS seguros no es tanto la seguridad objetiva como la sensación de confianza en nuestra habilidad de hacernos cargo de nosotros mismos. El hombre primitivo amenazado por un animal fiero o por el.hambre, podía luchar para defenderse o viajar para buscas alimento. No tenía la certeza de tener éxito en estos esfuerzos, pero por término medio no estaba indefenso contra las cosas que le amenazaban. Por otro lado la persona moderna está indefensa ante muchas de las cosas que le amenazan; accidentes nucleares, agentes cancerígenos en la comida, polución ambiental, guerra, aumento de los impuestos, invasión de su vida privada por grandes organizaciones, fenómenos sociales o económicos a lo ancho del país que pueden desorganizar su modo de vida.

69. Es cierto que el hombre primitivo era impotente ante algunas de las cosas que le amenazaban; la enfermedad por ejemplo. Pero podían aceptar el riesgo de la enfermedad estoicamente. Es parte de la naturaleza de las cosas, no es culpa de uno, a no ser que sea la culpa de algo imaginario, un demonio impersonal. Pero los temores de la persona moderna tienden a estar HECHOS POR EL HOMBRE. Ya no son el resultado del azar, son IMPOSICIONES de otras personas, en cuyas decisiones, como individuo, es incapaz de influir. Consecuentemente se siente frustrado, humillado y furioso.

70. De este modo el hombre primitivo tiene su seguridad en la mayor parte en sus propias manos (tanto como persona como parte de un grupo PEQUEÑO). En cambio la seguridad del hombre moderno está en manos de personas u organizaciones demasiado remotas o grandes como para influir personalmente sobre ellas. De modo que el impulso del hombre moderno por la seguridad tiende a pertenecer a los grupos 1 y 3; en algunas áreas (comida, refugio, etc.) su seguridad está confiada al coste de un esfuerzo trivial, mientras que en otras áreas NO PUEDE conseguir seguridad. (Lo precedente simplifica enormemente la situación real, pero indica aproximadamente y de manera general como la condición del hombre moderno difiere de la del hombre primitivo).

71. La gente tiene muchos impulsos transitorios que son necesariamente frustrados en la vida moderna, así que corresponden al grupo 3. Uno puede enfadarse, pero la sociedad moderna no puede permitir el enfrentamiento físico. Incluso en muchas situaciones no permite la agresión verbal. Yendo a algún sitio uno puede tener prisa, o puede apetecerle ir despacio, pero generalmente no hay elección y ha de moverse con el tráfico y obedecer las señales. Uno puede querer hacer su trabajo de un modo diferente, pero normalmente sólo se puede trabajar de acuerdo a las reglas impuestas por su jefe. De otras muchas maneras también, el hombre moderno está subordinado a la red de reglas y regulaciones (explícitas o implícitas) que frustran muchos de estos impulsos y de esta manera interfieren con el proceso de poder. La mayoría de estas regulaciones no pueden ser eliminadas, porque son necesarias para el funcionamiento de la sociedad postindustrial.

72. La sociedad moderna es en ciertos aspectos extremadamente permisiva. En cuestiones que son irrelevantes para el funcionamiento del sistema podemos generalmente hacer lo que queramos. Podemos creer en cualquier religión que nos guste (mientras no fomente comportamientos que sean peligrosos para el sistema). Podemos acostarnos con quien queramos (mientras practiquemos «sexo seguro»). Podemos hacer todo lo que queramos mientras sea TRIVIAL. Pero en todas cuestiones IMPORTANTES el sistema tiende a incrementar las regulaciones sobre nuestro comportamiento.

73. El comportamiento no sólo está regulado a través de reglas explícitas y no sólo por el gobierno. El control está frecuentemente ejercido a través de coerción indirecta o de presión o manipulación psicológica, y por otras organizaciones aparte del gobierno, o por el sistema como conjunto. Muchas organizaciones usan alguna forma de propaganda para manipular la actitud o el comportamiento del público. Pero la propaganda es propaganda independientemente para el propósito que sea usada. Esta no está limitada únicamente a los «anuncios» y a la publicidad, e incluso algunas veces no es conscientemente intencionada por la gente que la hace. Por ejemplo, el contenido de la programación de entretenimiento es una forma poderosa de propaganda. Un ejemplo de coerción indirecta: no hay ninguna ley que diga que tengamos que ir a trabajar todos los días y obedecer las órdenes de nuestro jefe. Legalmente no hay restricción para evitar que vayamos a vivir a la naturaleza como la gente primitiva o de entrar en los negocios por nuestra cuenta. Pero en la práctica hay muy poco campo salvaje, y en la economía sólo hay sitio para un número limitado de pequeños propietarios de negocios. Por tanto muchos de nosotros sólo podemos sobrevivir como el empleado de algún otro.

74. Sugerimos que la obsesión del hombre moderno por la longevidad, y con el mantenimiento del vigor físico y el atractivo sexual hasta una edad avanzada, es un síntoma de la irrealización resultante de la privación con respecto al proceso de poder. La «crisis de la mediana edad» también es un síntoma semejante. Tal es la falta de interés por tener hijos que es bastante común en la sociedad moderna pero casi inaudito en la sociedad primitiva.

75. En las sociedades primitivas la vida es una sucesión de etapas. Habiendo realizado las necesidades y propósitos de una, no había ninguna aversión a pasar a la siguiente. Un hombre joven atravesaba el proceso de poder convirtiéndose en cazador, cazando no por deporte o realización, sino por la carne que era necesaria para alimentarse (en las mujeres jóvenes el proceso es más complejo, con gran énfasis en el poder social; no discutiremos esto aquí). Habiendo atravesado esta fase con éxito, el hombre joven no tenía aversión a la responsabilidad de formar una familia. (En contraste, alguna gente moderna pospone indefinidamente el tener hijos porque están demasiado ocupados buscando algún tipo de «realización». Sugerimos que la realización que necesitan es experimentar adecuadamente el proceso de poder con finalidades reales en vez de finalidades artificiales de actividades sustitutivas). De nuevo, teniendo prosperidad criando a sus hijos, atravesando el proceso de poder proporcionándoles las necesidades físicas, el hombre primitivo sentía que su trabajo estaba hecho y que estaba preparado para aceptar la edad anciana (si sobrevivía hasta entonces) y la muerte. Mucha gente moderna, por otra parte, está perturbada por la perspectiva de la muerte, como se ve en el enorme esfuerzo que dedican a mantener su condición física, apariencia y salud. Argumentamos que esto es debido a la falta de realización consecuencia de no haber puesto nunca en uso sus fuerzas físicas, nunca han atravesado el proceso de poder usando sus cuerpos de una manera seria. No es el hombre primitivo, que ha usado diariamente su cuerpo para motivos prácticos, el que teme el deterioro por la edad, sino el hombre moderno, que nunca le ha dado un uso práctico a su cuerpo más allá de andar desde el coche hasta su casa. Es el hombre cuya necesidad por el proceso de poder ha sido satisfecha durante su vida el que está mejor preparado para aceptar el final de la misma.

76. En respuesta al argumento de esta sección alguien dirá, «la sociedad debe encontrar una manera de dar a la gente la oportunidad de atravesar el proceso de poder». Para tales personas el valor de la oportunidad está perdido por el mero hecho de que la sociedad se la proporciona. Lo que necesita es encontrar o crear sus propias oportunidades. Mientras sea el sistema el que OTORGUE esas oportunidades, la gente seguirá estando bajo el yugo del mismo. Para conseguir autonomía deben deshacerse del yugo.

CÓMO SE AMOLDA ALGUNA GENTE

77. No todo el mundo en la sociedad tecnológico-industrial sufre problemas psicológicos. Alguna gente incluso declara estar bastante satisfecha de la sociedad tal y como es. Ahora discutiremos por qué la gente difiere tanto en su respuesta sobre la sociedad moderna.

78. Primero, sin duda hay diferencias en la intensidad del impulso por el poder. Personas con un impulso débil pueden tener relativamente poca necesidad de atravesar el proceso de poder, o al menos relativamente poca necesidad de autonomía en el proceso de poder. Son tipos dóciles que hubieran sido felices en una plantación de negritos en el Viejo Sur. (No queremos burlarnos de las «plantaciones de negritos» del Viejo Sur. A su manera, la mayoría de los esclavos NO estaban contentos con su servidumbre. Nos burlamos de la gente que ESTÁ contenta con la servidumbre).

79. Alguna gente puede tener un impulso excepcional para perseguir lo que satisface su necesidad por el proceso de poder. Por ejemplo, aquellos que tienen un impulso inusualmente fuerte por la posición social pueden pasar toda su vida trepando por la escala social sin cansarse nunca de ese juego.

80. La gente varía en su propensión a los anuncios y a las técnicas de mercadotecnia. Algunos son tan susceptibles que, incluso si ganan gran cantidad de dinero, no pueden satisfacer su constante deseo por los nuevos y relucientes juguetes que la industria de la mercadotecnia pone ante sus ojos. Por lo que siempre se sienten financieramente oprimidos, incluso si sus ingresos son altos. Y sus deseos se ven frustrados.

81. Otros tienen poca propensión a los anuncios y a las técnicas de mercadotecnia. Es gente que no está interesada en el dinero. Las necesidades materiales no cumplen su necesidad por el proceso de poder. 

82. La gente que tiene una susceptibilidad media a los anuncios y a las técnicas de mercadotecnia son capaces de ganar el suficiente dinero como para satisfacer su deseo de bienes y servicios, pero sólo al coste de un esfuerzo serio (haciendo horas extras, teniendo un segundo trabajo, adquiriendo promociones, etc). Así las adquisiciones materiales cumplen su necesidad por el proceso de poder. Pero no significa necesariamente que sus necesidades estén completamente satisfechas. Puede que no tengan suficiente autonomía en el proceso de poder (su trabajo puede consistir en seguir órdenes) y algunos de sus impulsos pueden ser frustrados (ejemplo, seguridad, agresión). (Somos culpables de simplificar demasiado en los párrafos 80-82 porque asumimos que el deseo de adquisiciones materiales es enteramente una creación de los anuncios y de las técnicas de mercadotecnia. Por supuesto no es así de simple).

83. Algunos satisfacen en parte su necesidad por el proceso de poder identificándose con una organización poderosa o con un movimiento de masas. El poder o las finalidades que le faltan a una persona se unen a un movimiento o a una organización, adopta sus finalidades como propias, y trabaja por ellas. Cuando se consigue alguna de las finalidades, la persona, incluso si su esfuerzo ha jugado sólo una parte insignificante en su consecución, se siente (por su identificación con el movimiento o con la organización) como si hubiera atravesado el proceso de poder. Este fenómeno fue explotado por los fascistas, por los nazis y por los comunistas. Nuestra sociedad también lo usa, aunque menos cruelmente. Ejemplo: Manuel Noriega era irritante para los EE.UU. (finalidad: castigar a Noriega). Los EE.UU. invaden Panamá (esfuerzo) y castigan a Noriega (consecución de la finalidad). Los EE.UU. atravesaron el proceso de poder y muchos norteamericanos, por su identificación con los EE.UU., lo hicieron indirectamente. Por tanto la mayoría de la gente está de acuerdo con la invasión de Panamá, lo que da a la gente una sensación de poder. Vemos el mismo fenómeno en ejércitos, corporaciones, partidos políticos, organizaciones humanitarias, movimientos religiosos o ideológicos. En particular los movimientos izquierdistas tienden a atraer gente que está buscando satisfacer su necesidad por el poder. Pero para mucha gente la identificación con una gran organización o un movimiento de masas no satisface por completo la necesidad por el poder.

84. Otra manera de satisfacer la necesidad del proceso de poder es a través de necesidades sustitutivas. Tal y como explicamos en los párrafos 38-40, una actividad sustitutiva es una actividad que va directamente detrás de una finalidad artificial, que la persona persigue por la razón del «reconocimiento» que consigue por perseguir dicha finalidad, no porque necesite alcanzarla en sí misma. Por ejemplo, no hay un motivo práctico para desarrollar músculos enormes, golpear una pelota dentro de un agujero o adquirir una serie completa de sellos de correos. Sin embargo mucha gente en nuestra sociedad se consagra con pasión al culturismo, al golf o a la filatelia. Alguna gente es más «manipulable» que otra y por eso darán más importancia a actividades sustitutivas simplemente porque la gente de su entorno las trata con importancia o porque la sociedad les dice que son importantes. Es por eso por lo que algunos se toman muy en serio actividades esencialmente triviales como el deporte o el bridge, o el ajedrez, o los ejercicios de arcanos eruditos, mientras que otros con más luces nunca ven estas cosas como algo más que las actividades sustitutivas que son, consecuentemente nunca les asignan suficiente importancia como para satisfacer en esa dirección su necesidad del proceso de poder. Esto nos recuerda que en muchos casos la forma de una persona de utilizar una vivencia es también una actividad sustitutiva. No una actividad sustitutiva PURA desde que parte del motivo para la actividad es adquirir necesidades físicas y (para algunas personas) posición social y las suntuosidades que los anuncios les hacen desear. Pero bastante gente pone en su trabajo mucho más esfuerzo del necesario para ganar todo el dinero y la posición que requieren, y este esfuerzo extra constituye una actividad sustitutiva. Este, junto con la inversión emocional que lo acompaña, es una de las fuerzas más potentes que actúan hacia el continuo desarrollo y perfeccionamiento del sistema, con consecuencias negativas para la libertad individual (ver párrafo 131). Especialmente eb los científicos e ingenieros más creativos, cuyo trabajo tiende a ser en gran parte una actividad sustitutiva. Este punto es tan importante que merece un debate propio, que abordaremos enseguida.

85. En esta sección hemos explicado cuánta gente satisface su necesidad por el proceso de poder en la sociedad moderna en mayor o menor extensión. Pero pensamos que para la mayoría esta necesidad no está totalmente satisfecha. En primer lugar, aquellos que tienen un impulso insaciable por la posición social, o aquellos que se sienten firmemente «enganchados» a una actividad sustitutiva, o los que se identifican lo suficientemente con un movimiento o una organización para satisfacer su necesidad por el poder de esa forma, son personajes excepcionales. Otros no están satisfechos con las actividades sustitutivas o con la identificación con una organización (ver párrafos 41, 64). En segundo lugar, el sistema impone demasiado control a través de regulaciones explícitas o de la socialización, lo que resulta en una deficiencia de autonomía, y en frustración debida a la imposibilidad de conseguir ciertas finalidades y la necesidad de reprimir demasiados impulsos.

86. Pero si la mayoría de la gente en la sociedad tecnológico-industrial estuviera satisfecha, nosotros aún nos opondríamos a esta forma de sociedad, porque (entre otras razones) lo consideramos rebajarse para realizar la propia necesidad por el proceso de poder a través de actividades sustitutivas o a través de la identificación con una organización, antes que a través de la persecución de finalidades reales.

LOS MOTIVOS DE LOS CIENTÍFICOS

87. La ciencia y la tecnología nos proporcionan los ejemplos más importantes de actividades sustitutivas. Algunos científicos dicen estar motivados por la «curiosidad»; esa idea es simplemente absurda. Muchos científicos trabajan en problemas altamente especializados que no son el objeto de ninguna curiosidad normal. Por ejemplo, ¿tiene un astrónomo, un matemático o un entomólogo curiosidad por las propiedades del isopropil-trimetilmetano? Por supuesto que no. Sólo un químico siente curiosidad sobre tal cosa, y la tiene sólo porque la química es su actividad sustitutiva. ¿Tiene un químico curiosidad sobre la apropiada clasificación de una nueva especie de escarabajo? No. Esa pregunta es sólo del interés del entomólogo, y porque la entomología es su actividad sustitutiva. Si el químico y el entomólogo tuvieran que esforzarse seriamente para obtener las necesidades físicas, y si el esfuerzo ejercitara sus habilidades de una manera interesante pero en algún empeño no científico, entonces les traería sin cuidado el isopropil-trimetilmetano o la clasificación de los escarabajos. Supongamos que la falta de dinero para los estudios de postgrado hubiera llevado al químico a trabajar como corredor de seguros en vez de en químico. En ese caso hubiera estado muy interesado en problemas de seguros pero no le hubiera importado nada a cerca del isopropil-trimetilmetano. En cualquier caso, no es normal poner en la satisfacción de la mera curiosidad la cantidad de tiempo y esfuerzo que los científicos ponen en su trabajo. La explicación de la «curiosidad» por la motivación científica simplemente no se mantiene en pie.

88. La explicación del «beneficio para la humanidad» tampoco funciona mucho mejor. Algunos trabajos científicos tienen una relación inconcebible con el bienestar de la raza humana, la mayoría de los arqueólogos o lingüistas comparativos por ejemplo. Algunas de las otras áreas de la ciencia presentan obviamente posibilidades peligrosas. Sin embargo los científicos de estas áreas son simplemente tan entusiastas sobre su trabajo como aquellos que desarrollan vacunas o estudios de la polución del aire. Consideremos el caso del Dr. Edward Teller, quien tenía un obvio compromiso emocional con la promoción de centrales nucleares. ¿Este compromiso contenía un deseo de beneficiar a la humanidad? De ser así, entonces, ¿por qué el Dr. Teller no adquiría este compromiso con otras causas «humanitarias»? ¿Si era tan humanitario por qué ayudo a desarrollar la bomba H? Como con otras muchas proezas científicas, cabe preguntar cómo las centrales nucleares benefician actualmente a la humanidad. ¿La electricidad barata compensa la acumulación de desperdicios y el riesgo de accidente? El Dr. Teller enseñó sólo una parte de la cuestión. Su compromiso emocional claramente no despierta de un deseo de «beneficio a la humanidad» sino de una realización personal que consigue con su trabajo y viendo cómo se pone en práctica.

89. Lo mismo podría decirse de todos los científicos en general. Con posibles raras excepciones, sus motivos no son ni la curiosidad ni el deseo de beneficiar a la humanidad sino la necesidad de atravesar el proceso de poder: tener una finalidad (un problema científico que resolver), hacer un esfuerzo (investigación) y conseguir la finalidad (solución del problema). La ciencia es una actividad sustitutiva porque los científicos trabajan principalmente por la realización que consiguen del trabajo en sí. 

90. Por supuesto, no es tan simple. Otros motivos juegan un papel para muchos científicos. El dinero y la posición social por ejemplo. Algunos pueden ser personas del tipo que tienen un insaciable impulso por la posición social (ver párrafo 79) y esto puede proporcionar mucha de la motivación por su trabajo. Sin duda, la mayoría, como la mayoría de la población en general, son más o menos susceptibles a los anuncios y a las técnicas de empresa y necesitan dinero para satisfacer el deseo de bienes y servicios. Así, la ciencia no es una actividad sustitutiva PURA. Pero es en gran parte una actividad sustitutiva.

91. La ciencia y la tecnología constituyen también un movimiento de masas poderoso, y muchos científicos satisfacen su necesidad por el poder a través de la identificación con este movimiento de masas. 

92. La ciencia camina así en la ceguera, sin mirar por el auténtico beneficio de la raza humana o a cualquier otro modelo, obedeciendo únicamente a las necesidades psicológicas de los científicos, de los funcionarios del gobierno y de los ejecutivos de empresas que poseen fondos suficientes para la investigación.

LA NATURALEZA DE LA LIBERTAD 

93. Vamos a argumentar que la sociedad tecnológico-industrial no puede ser reformada de tal modo como para prevenirla del progresivo estrechamiento de la esfera de la libertad humana. Pero, porque «libertad» es una palabra que puede ser interpretada de muchas maneras, debemos dejar claro primero en qué clase de libertad estamos interesados.

94. Con «libertad» nos referimos a la oportunidad de atravesar el proceso de poder, con finalidades reales, no las finalidades artificiales de las actividades sustitutivas, y sin interferencias, manipulaciones o supervisión de nadie, especialmente de ninguna gran organización. Libertad significa tener control (tanto como una persona o como miembro de un grupo PEQUEÑO) de los problemas de la vida y de la muerte de la existencia de uno; comida, vestido, refugio y defensa contra cualquier temor que pueda haber en nuestro medio. Libertad significa tener poder, no el poder de controlar a los demás sino el poder de controlar tu propia vida. Uno no tiene libertad si cualquier otro (especialmente una gran organización) tiene poder sobre ti, no importa la benevolencia, la tolerancia y la permisividad con que el poder pueda ser ejercido. Es importante no confundir libertad con la mera permisividad.

95. Se dice que vivimos en una sociedad libre porque tenemos un cierto número de derechos constitucionalmente garantizados. Pero esto no es tan importante como parece. El grado de libertad personal que existe en una sociedad está más determinado por la estructura económica y tecnológica de la sociedad que por sus leyes o por su forma de gobierno. Muchas de las naciones indias de Nueva Inglaterra eran monárquicas, y muchas de las ciudades de la Italia renacentista eran controladas por dictadores. Pero leyendo sobre esas sociedades a uno le queda la impresión de que permitían más libertad personal que la nuestra. En parte porque faltaban mecanismos eficientes para ejecutar la voluntad del gobernante: no había fuerzas policiales modernas bien organizadas, comunicaciones rápidas de larga distancia, cámaras de vigilancia, historiales de información sobre la vida del ciudadano medio. Por tanto era relativamente fácil evadir el control.

96. En cuanto a nuestros derechos constitucionales, consideremos por ejemplo eso de la libertad de prensa. Ciertamente no queremos acabar con ese derecho: es una herramienta muy útil para limitar la concentración de poder político y para mantener en el candelero a aquellos que lo detentan exponiendo públicamente cualquier mala conducta por su parte. Pero la libertad de prensa es de muy poca utilidad para el ciudadano medio como individuo. Los medios de masas están en su mayor parte bajo el control de grandes organizaciones integradas a su vez en el sistema. Cualquiera que tenga un poco de dinero puede imprimir algo, o puede distribuirlo en Internet o de alguna otra manera, pero lo que tenga que decir será sumergido por el vasto volumen de material lanzado por los medios, y por tanto no tendrá un efecto práctico. Es por eso casi imposible para muchas personas y grupos pequeños el tener un efecto en la sociedad mediante la palabra.

97. Los derechos constitucionales son útiles hasta cierto punto pero no sirven para garantizar mucho más que lo que puede ser llamada la concepción burguesa de la libertad. Según la concepción burguesa, un hombre «libre» es esencialmente un elemento de una maquinaria social y tiene sólo una cierta serie de libertades pre-escritas y delimitadas; libertades que son designadas para servir a las necesidades de la maquinaria social más que las de la persona. Así el hombre «libre» burgués tiene libertad económica porque eso promueve el crecimiento y el progreso; tiene libertad de prensa porque la crítica del público restringe la mala conducta por parte de los líderes políticos; tiene derecho a un juicio imparcial porque la prisión al antojo del poderoso sería mala para el sistema. Esta era claramente la actitud de Simón Bolívar. Para él, la gente merece libertad sólo si la usa para promover el progreso (progreso como lo conciben los burgueses). Otros pensadores burgueses han tomado un punto de vista similar de la libertad, como mero medio para finalidades colectivas. Chester C. Tan, «Pensamiento Político Chino en el Siglo XX», página 202, explica la filosofía del líder del Kuomintang, Hu Hanmin: «Una persona tiene concedidos derechos porque es un miembro de la sociedad y la vida de su comunidad requiere tales derechos. Con comunidad Hu quiere decir la totalidad de la sociedad de la nación». Y en la página 259, Tan declara que, de acuerdo con Carsum Chang (Chang Chung-mai, cabeza del Partido Socialista Estatal en China), la libertad debe ser usada en interés del Estado y de las personas como conjunto. Pero, ¿qué libertad tiene uno si sólo puede ser usada como algún otro pre-escribe? Nuestra concepción de libertad no es como la de Bolívar, Hu, Chang u otros teóricos burgueses. El problema con tales teóricos es que han hecho del desarrollo y la aplicación de teorías sociales su actividad sustitutiva. Consecuentemente, las teorías están ideadas para servir las necesidades de los teóricos más que las necesidades de cualquier persona que pueda tener tan poca suerte como para vivir en una sociedad en la que las teorías le son impuestas.

98. Un punto más a tener en cuenta: no debe asumirse que una persona tiene suficiente libertad simplemente porque DIGA que tiene suficiente. La libertad está en parte restringida por el control psicológico del que la gente es inconsciente, y además muchas ideas de lo que constituye la libertad son gobernadas más por la convención social que por sus necesidades reales. Por ejemplo, es probable que muchos izquierdistas del tipo sobresocializado digan que mucha gente, incluidos ellos mismos, están muy poco socializados, sin embargo los izquierdistas sobresocializados pagan un alto precio psicológico por su gran nivel de socialización.

ALGUNOS PRINCIPIOS DE LA HISTORIA

99. Pensad en la historia como la suma de dos componentes: uno errático que consiste en eventos inapreciables que siguen una norma no discernible y un componente regular que consiste en tendencias históricas de períodos largos. Aquí estamos interesados en estas últimas.

100. PRIMER PRINCIPIO. Si se hace un PEQUEÑO cambio que afecte a una tendencia histórica de un período largo, entonces el efecto del cambio será casi siempre transitorio, la tendencia pronto retrocederá a su estado original. (Ejemplo: Un movimiento de reforma designado para limpiar la corrupción política en una sociedad raramente tendrá más que un efecto de duración corto, tarde o temprano los reformistas se relajarán y la corrupción se deslizará otra vez dentro. El nivel de corrupción política en una sociedad dada tiende a permanecer constante o cambia despacio sólo con la evolución de la sociedad. Normalmente, una limpieza política sólo será permanente si va acompañada de cambios sociales generales, un PEQUEÑO cambio en la sociedad no será suficiente). Si un pequeño cambio en una tendencia histórica de período largo se presenta como permanente, es sólo porque el cambio actúa en la dirección con que la tendencia se estaba moviendo de antemano, así la tendencia no se ve alterada, pero sí empujada socialmente un paso adelante.

101. El primer principio es casi una tautología. Si una tendencia no fuera estable con respecto a pequeños cambios, iría al azar antes que seguir una dirección definida; en otras palabras, no sería una tendencia de período largo.

102. SEGUNDO PRINCIPIO. Si se hace un cambio que es lo suficientemente grande como para alterar permanentemente una tendencia histórica de período largo, alterará la sociedad en su conjunto. En otras palabras, una sociedad es un sistema en que todas sus partes están interrelacionadas, y no puedes cambiar permanentemente ninguna parte importante sin cambiar también todas las otras.

103. TERCER PRINCIPIO. Si se hace un cambio que es lo suficientemente grande como para alterar permanentemente una tendencia de período largo, entonces las consecuencias para la sociedad como conjunto no pueden predecirse de antemano. (A no ser que varias sociedades hayan pasado a través del mismo cambio y hayan experimentado todas las mismas consecuencias; en tal caso uno puede predecir en terrenos empíricos que otra sociedad que pase por el mismo cambio probablemente experimentará consecuencias similares).

104. CUARTO PRINCIPIO. Un nuevo tipo de sociedad no se puede diseñar en el papel. Esto es, no puedes planear un nuevo tipo de sociedad por adelantado, para después construirla y esperar que funcione tal y como está planificado.

105. El tercer y el cuarto principio resultan de la complejidad de las sociedades humanas. Un cambio en el comportamiento humano afectará a la economía de una sociedad y a su medio físico; la economía afectará al medio y viceversa, y los cambios en la economía y el medio afectarán al comportamiento humano de una manera compleja e imprevisible. La red de causas y efectos es demasiado compleja para ser desenmarañada y entendida.

106. QUINTO PRINCIPIO. La gente no elige consciente y racionalmente la forma de su sociedad. Las sociedades se desarrollan a través del proceso de evolución social que no está bajo el control racional humano.

107. El quinto principio es una consecuencia de los otros cuatro.

108. Para ilustrarlo: con el primer principio, hablando en general, una tentativa de reforma social actúa en la dirección en que la sociedad se está desarrollando de todas maneras (así que simplemente acelera el cambio que hubiera ocurrido en cualquier caso) pues de otro modo sólo tiene un efecto transitorio, de modo que la sociedad pronto volverá a su vieja rutina. Para hacer un cambio duradero en la dirección del desarrollo de cualquier aspecto importante de una sociedad, la reforma es insuficiente y se requiere una revolución. (La cual no implica necesariamente un levantamiento armado o derrocar un gobierno). Con el segundo principio, una revolución nunca cambia sólo un aspecto de una sociedad; y con tercer principio el cambio que ocurre no hubiera sido esperado o deseado por los revolucionarios. Con el cuarto principio, cuando los revolucionarios o utópicos organizan una nueva clase de sociedad, nunca funciona como la planificaron.

109. La Revolución Estadounidense no nos dice lo contrario. La «Revolución» Estadounidense no fue una revolución en nuestro sentido de la palabra, sino una guerra de independencia seguida de, más bien, una reforma política de gran extensión. Los Padres Fundadores no cambiaron la dirección del desarrollo de la sociedad norteamericana, tampoco aspiraron a hacerlo. Sólo liberaron el desarrollo de la sociedad norteamericana del efecto retardante del gobierno británico. Su reforma política no cambió ninguna tendencia básica, sólo impulsó la cultura política norteamericana a lo largo de su dirección natural de desarrollo. La sociedad británica, de la cual la sociedad norteamericana era un retoño, se estuvo moviendo bastante tiempo en la dirección de la democracia representativa. Y antes de la Guerra de la Independencia los norteamericanos ya la estaban practicando en grado significativo en las asambleas de las colonias. El sistema político establecido por la Constitución fue modelado en el sistema británico y en las asambleas coloniales. No hay duda de que los Padres Fundadores dieron un gran paso. Pero era un escalón a lo largo del camino que el mundo de habla inglesa estaba ya haciendo. La prueba es que Gran Bretaña y sus colonias que estaban pobladas predominantemente por gente de descendencia británica terminaron con sistemas de democracia representativa esencialmente similares a los Estados Unidos. Si los Padres Fundadores hubieran perdido su valor y hubieran rechazado la firma de la Declaración de Independencia, nuestra forma de vida hoy no hubiera sido significativamente diferente. Igual hubiéramos tenido algunos lazos más estrechos con Gran Bretaña, y hubiéramos tenido Parlamento y Primer Ministro en vez de Congreso y Presidente. Ningún gran cambio. Así la Revolución americana no nos proporciona un contraejemplo para nuestros principios sino una buena ilustración de ellos.

110. No obstante, uno tiene que usar el sentido común en la aplicación de los principios. Están expresados en un lenguaje impreciso que permite amplia interpretación y se pueden encontrar excepciones a ellos. Así que los presentamos no como normas inviolables sino como reglas sencillas, o guías para pensar, que pueden proporcionar un antídoto parcial a las ideas ingenuas sobre el futuro de la sociedad. Los principios deben tenerse constantemente en mente, y cuando quiera que uno alcance una conclusión que entre en conflicto con ellos uno debe reexaminar cuidadosamente su pensamiento y sólo retener la conclusión si tiene buenas y sólidas razones para hacerlo.

LA SOCIEDAD TECNOLÓGICO-INDUSTRIAL NO PUEDE REFORMARSE

111. Los principios precedentes ayudan a ver lo desesperadamente difícil que sería reformar el sistema industrial como para prevenirlo del estrechamiento progresivo de nuestra esfera de libertad. Ha habido una tendencia consistente, retrocediendo al menos a la Revolución Industrial, en el fortalecimiento del sistema con ayuda de la tecnología a un alto coste de libertad individual y local. Por tanto cualquier cambio diseñado para proteger la libertad de la tecnología, sería contrario a la tendencia fundamental en el desarrollo de nuestra sociedad. Consecuentemente, tales cambios serían transitorios, pronto serían arrastrados por la corriente de la historia o, si fueran lo suficientemente grandes como para ser permanentes, alterarían la naturaleza de toda nuestra sociedad. Esto en cuanto al primer y segundo principios. Además desde que la sociedad fuera alterada de una manera que no puede predecirse de antemano (tercer principio) habría un gran riesgo. Cambios suficientemente grandes como para hacer una diferencia duradera en favor de la libertad no se iniciarían porque desorganizarían gravemente el sistema. Así que cualquier tentativa de reforma sería demasiado tímida como para ser efectiva. Incluso si se iniciaran cambios lo suficientemente grandes como para conseguir una diferencia duradera, se echarían atrás cuando sus efectos desorganizadores se hicieran aparentes. Así, cambios permanentes en favor de la libertad pueden llevarse a cabo sólo por personas preparadas para aceptar cambios radicales, peligrosos e impredecibles de todo el sistema. En otras palabras, por revolucionarios, no por reformistas.

112. La gente ansiosa por rescatar la libertad sin sacrificar los supuestos beneficios de la tecnología sugerirán ingenuos esquemas para alguna nueva clase de sociedad que reconcilie la libertad con la tecnología. Aparte del hecho de que la gente que hace sugerencias rara vez propone algún término práctico mediante el que la nueva sociedad pueda ser reconstruida, se desprende del cuarto principio que incluso si la nueva forma de sociedad pudiera ser en principio establecida, podría colapsar o dar resultados muy diferentes de los esperados.

113. Así que, incluso en terrenos muy generales, parece improbable que se pueda encontrar alguna forma de cambio social para reconciliar la libertad con la tecnología moderna. En las siguientes secciones daremos razones más específicas para concluir que libertad y progreso tecnológico son incompatibles.

LA RESTRICCIÓN DE LA LIBERTAD ES INEVITABLE EN LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

114. Como explicamos en los párrafos 65-67, 70-73, el hombre moderno está encadenado por una red de normas y regulaciones, y su condena depende de las acciones de personas remotas a ellos en cuyas decisiones no pueden influir. Esto no es accidental ni el resultado de las arbitrariedades de arrogantes burócratas. Es necesario e inevitable en cualquier sociedad tecnológicamente avanzada. El sistema con objeto de funcionar TIENE QUE regular el comportamiento humano de cerca. En el trabajo, la gente tiene que hacer lo que le digan que haga, de otra manera la producción sería caótica. Las burocracias TIENEN QUE estar organizadas de acuerdo con reglas rígidas. El permitir algún ingenio personal sustancial a los burócratas de nivel bajo desorganizaría el sistema y llevaría a cargos de injusticia debido a las diferencias en la manera individual en que ejercerían su ingenio. Es verdad que algunas restricciones de nuestra libertad se podrían eliminar, pero GENERALMENTE HABLANDO la regulación de nuestras vidas por parte de grandes organizaciones es necesaria para el funcionamiento de la sociedad tecnológico-industrial. El resultado es un sentimiento de impotencia por parte de la persona media. Puede sin embargo, que las regulaciones formales tiendan a ser reemplazadas por herramientas psicológicas que nos hagan querer hacer lo que el sistema requiera de nosotros (propaganda, técnicas educacionales, programas de «salud mental», etc.).

115. El sistema TIENE QUE forzar a la gente a comportarse de maneras que son absolutamente remotas al modelo natural de comportamiento humano. Por ejemplo, el sistema necesita científicos, matemáticos e ingenieros. No puede funcionar sin ellos. Se presiona mucho a los niños para sobresalir en estos campos. No es natural para un ser humano adolescente el consumir el grueso de su tiempo sentado en una mesa absorbido por el estudio. Un adolescente normal quiere pasar su tiempo en contacto activo con el mundo real. Entre la gente primitiva las cosas para lo que eran entrenados estaban en armonía con los impulsos humanos naturales. Entre los indios americanos, por ejemplo, los chicos eran entrenados en ejercicios activos al aire libre, simplemente la clase de cosas que les gustaba hacer. Pero en nuestra sociedad los niños son empujados a estudiar asignaturas técnicas, que la mayoría hacen refunfuñando.

116. Debido a la constante presión que el sistema ejerce para modificar el comportamiento humano, hay un incremento gradual en el número de personas que no pueden o no podrán ajustarse a los requerimientos de la sociedad: sanguijuelas del bienestar, jóvenes miembros de bandas, sectarios, rebeldes antigubernamentales, saboteadores medioambientales radicales, imperfectos y disidentes de distintas clases.

117. En cualquier sociedad tecnológicamente avanzada la suerte de las personas depende de decisiones en las que ellas no pueden influir personalmente. Una sociedad tecnológica no se puede fragmentar en comunidades pequeñas y autónomas porque la producción depende de la cooperación de un gran número de personas y máquinas. Dicha sociedad tiene que estar altamente organizada y las decisiones TIENEN que hacerse para afectar a un gran número de gente. Cuando una decisión afecta, digamos, a un millón de personas, entonces cada una de las personas interviene, como media, sólo una millonésima parte en tomar la decisión. Lo que normalmente pasa en la práctica es que la decisión es tomada por funcionarios públicos o ejecutivos de empresas, o por especialistas técnicos, pero cuando incluso el público vota una decisión el número de votantes normalmente es demasiado grande como para que el voto de cualquier persona resulte significativo. Encontramos defensores del sistema que citan casos en que las elecciones han sido decididas por uno o dos votos, pero tales casos son raros. Así muchas personas son incapaces de influenciar mesurablemente la decisión mayoritaria que afecta a sus vidas. No hay manera concebible de remediar esto en una sociedad tecnológicamente avanzada. El sistema trata de «solventar» este problema mediante el uso de propaganda para hacer que la gente QUIERA las decisiones que han sido tomadas por ellas, pero incluso si esta «solución» fuera completamente exitosa haciendo a la gente sentirse mejor, sería vejatoria.

118. Los conservadores y algunos otros abogan por una mayor «autonomía local». En su momento las comunidades locales tuvieron autonomía, pero fue cada vez menos posible porque se hicieron más complicadas y dependientes del sistema de gran escala como servicios públicos, redes de ordenadores, sistemas de autopistas, medios de comunicación de masas y el sistema sanitario moderno. También opera en contra de la autonomía el hecho de que la tecnología aplicada en una localidad muchas veces afecte a gente de otras comunidades lejanas. Así los pesticidas o los productos químicos usados cerca de un riachuelo pueden contaminar los suministros de agua de cientos de millas río abajo, y el efecto invernadero afectar a todo el planeta.

119. El sistema no existe y no puede existir para satisfacer las necesidades humanas. Al contrario, es el comportamiento humano el que tiene que ser modificado para encajar en las necesidades del sistema. Esto no tiene nada que ver con la ideología política o social que pueda pretender guiar el sistema tecnológico. Es culpa de la tecnología, porque el sistema no está guiado por la ideología sino por las necesidades técnicas. «Hoy en día, en las regiones tecnológicamente avanzadas, el hombre lleva vidas muy similares a pesar de las diferencias geográficas, religiosas o políticas. Las vidas diarias de un oficinista cristiano de un banco en Chicago, un oficinista budista en un banco de Tokio, y uno comunista en Moscú son mucho más parecidas que la vida de cualquiera de ellos con un hombre que viviera hace mil años. Los parecidos son el resultado de una tecnología común...» L. Sprague de Camp, The Ancien Engineers, ediciones Ballantine, página 17. Las vidas de los tres oficinistas de banco no son IDÉNTICAS. La ideología tiene ALGÚN efecto. Pero todas las sociedades tecnológicas, a fin de sobrevivir, tienen que evolucionar APROXIMADAMENTE a lo largo de la misma trayectoria. Por supuesto el sistema satisface muchas necesidades humanas, pero hablando en general, hace esto sólo en la medida en que le beneficia hacerlo. Son las necesidades del sistema las que son supremas, no las de los seres humanos. Por ejemplo, el sistema provee a la gente con comida porque no puede funcionar si todo el mundo está muerto de hambre; atenta contra las necesidades psicológicas de la gente siempre que pueda ser CONVENIENTE hacerlo, porque no puede funcionar si demasiada gente se vuelve depresiva o rebelde. Pero el sistema por buenas razones, sólidas y prácticas, tiene que ejercer presión constante sobre la gente para moldear su comportamiento hacia sus necesidades. ¿Demasiada basura acumulada? El gobierno, los medios, el sistema educativo, los ecologistas, todo el mundo nos inunda con propaganda de masas sobre el reciclaje. ¿Necesita más personal técnico? Un coro de voces exhorta a los chavales a que estudien ciencias. Nadie se para a preguntar si es inhumano el forzar a los adolescentes a consumir el grueso de su tiempo estudiando materias que la mayoría odian. Cuando echan de su trabajo a empleados cualificados, sustituidos por avanzadas técnicas, y tienen que padecer el «reciclaje», nadie se pregunta si es humillante para ellos el que los echen de esa manera. Se da por supuesto que todo el mundo tiene que reverenciar la necesidad técnica y por buenas razones: si las necesidades humanas fueran puestas antes que la necesidad técnica habría problemas económicos, paro, escasez o peor aún. El concepto de «salud mental» en nuestra sociedad está definido por el comportamiento de una persona en base a si está de acuerdo con las necesidades del sistema y que lo haga sin mostrar signos de tensión.

120. Los esfuerzos por hacer sitio a un sentimiento de proyecto y autonomía en el interior del sistema no son mejor que una broma. Por ejemplo: en una empresa, en vez de que cada empleado monte sólo una sección del catálogo, cada uno tiene que montar el catálogo entero, y esto se supone que les tiene que provocar un sentimiento de proyecto y realización. Algunas empresas han intentado dar a sus empleados más autonomía en su trabajo, pero por razones prácticas sólo se puede hacer de forma muy limitada y, en cualquier caso, a los empleados no se les da autonomía como para ultimar finalidades. Sus esfuerzos «autónomos» no pueden ir nunca directamente tras las metas que seleccionan personalmente, sino sólo detrás de las metas del jefe, tales como la supervivencia y el crecimiento de la empresa. Cualquier empresa quebraría pronto si permitiera actuar a sus empleados de otro modo. De igual manera, en cualquier empresa en el interior de un sistema socialista, los trabajadores tienen que dirigir sus esfuerzos en pos de los objetivos de la empresa, de otra manera esta no servirá a su propósito como parte del sistema. Una vez más, por razones puramente técnicas, no es posible para muchas personas o grupos pequeños tener mucha autonomía en la sociedad industrial. Incluso el pequeño propietario de un negocio normalmente tiene autonomía limitada. Aparte de la necesidad de las regulaciones del gobierno, está restringido por el hecho de que tiene que ajustarse dentro del sistema económico y someterse a sus requerimientos. Por ejemplo, cuando alguien desarrolla una nueva tecnología, la persona del pequeño negocio a menudo tiene que usarla tanto si quiere como si no, con objeto de seguir siendo competitivo.

LAS PARTES «MALAS» DE LA TECNOLOGíA NO PUEDEN SEPARARSE DE LAS PARTES «BUENAS»

121. Además, una razón de porque la sociedad industrial no puede reformarse en favor de la libertad es que la tecnología moderna es un sistema unificado en el que todas las partes dependen las unas de las otras. No puedes deshacerte de las partes «malas» de la tecnología y conservar sólo las partes «buenas». Consideremos como ejemplo la medicina moderna. El progreso en la ciencia médica depende del progreso en química, física, biología, informática y otros campos. Los tratamientos médicos avanzados requieren equipamiento caro y de alta tecnología que sólo una sociedad avanzada tecnológicamente y económicamente rica lo puede hacer realidad. Claramente no puedes tener mucho progreso en medicina sin la totalidad del sistema tecnológico y todo lo que conlleva.

122. Incluso si el progreso médico se pudiera mantener sin el resto del sistema tecnológico, traería en sí ciertos males. Supongamos por ejemplo que se descubriera una cura para la diabetes. La gente con una tendencia genética a la diabetes sería capaz de sobrevivir y reproducirse como cualquier otro. La selección natural contra los genes de la diabetes pararía y se dispersarían por la población. (Esto puede estar ocurriendo ya en cierta extensión, desde que la diabetes, si bien no es curable, puede ser controlada mediante el uso de insulina). Lo mismo ocurrirá con muchas otras enfermedades, cuya sensibilidad es afectada por la degradación genética de la población. La única solución sería alguna clase de programa de eugenesia o de ingeniería genética extensiva de seres humanos, por lo que el hombre en el futuro no sería ya una creación de la naturaleza, o de la casualidad, o de dios (dependiendo de tus opiniones religiosas o filosóficas), sino un producto manufacturado.

123. Si piensas que un gran gobierno interfiere AHORA demasiado en tu vida, espera hasta que empiece a regular la constitución genética de tus hijos. Tal regulación inevitablemente irá seguida de la introducción de ingeniería genética de seres humanos, porque las consecuencias de una ingeniería genética no regulada serían desastrosas.

124. La respuesta habitual a tales asuntos es hablar de una «ética médica». Pero un código ético no serviría para proteger la libertad en el aspecto del progreso médico; sólo empeoraría el problema. Un código ético aplicable a la ingeniería genética tendría como resultado un intento de regulación de la constitución genética de los seres humanos. Alguien (probablemente la clase alta y media, mayormente), decidiría qué aplicaciones serían «éticas» y cuáles no, por lo que en consecuencia estarían imponiendo sus propios valores en la constitución genética de la población en libertad. Incluso si un código ético fuera elegido en bases completamente democráticas, la mayoría estaría imponiendo sus propios valores a una minoría que podría tener una idea diferente de lo que constituye un uso ético de la ingeniería genética. El único código ético que verdaderamente protegería la libertad sería uno que prohibiera CUALQUIER ingeniería genética en seres humanos, y puedes estar seguro que tal código nunca será aplicado en una sociedad tecnológica. Ningún código que reduzca la ingeniería genética a un papel menor, podría mantenerse en pie por mucho tiempo, porque la tentación del inmenso poder de la biotecnología sería irresistible, especialmente desde que a la mayoría de la gente muchas de sus aplicaciones les parecería obvia e inequívocamente buenas (eliminando enfermedades mentales y físicas, dando a la gente las habilidades que necesitan para prosperar en el mundo de hoy). Inevitablemente, la ingeniería genética será usada extensivamente pero sólo de manera consecuente con las necesidades del sistema tecnológico-industrial.

LA TECNOLOGÍA ES UNA FUERZA SOCIAL MÁS PODEROSA QUE LA ASPIRACIÓN DE LIBERTAD

125. No es posible llegar a un compromiso DURADERO entre tecnología y libertad, porque la tecnología es de lejos la fuerza social más poderosa e invade continuamente la libertad a través de compromisos REPETIDOS. Imagina el caso de dos vecinos, cada uno de los cuales al principio posee la misma cantidad de tierra, pero uno de ellos es más poderoso que el otro. El poderoso demanda un trozo de tierra del otro. El débil se niega. El poderoso dice, «Muy bien, lleguemos a un acuerdo. Dame la mitad de lo que te he pedido». El débil tiene poca alternativa salvo ceder. Algún tiempo después el vecino poderoso demanda otro trozo de tierra, otra vez hay un acuerdo, y así sucesivamente. Forzando a una larga serie de compromisos al hombre débil, el poderoso finalmente consigue toda su tierra. Así funciona el conflicto entre tecnología y libertad.

126. Dejadnos explicar por qué la tecnología es una fuerza social más poderosa que la aspiración de libertad. 

127. Un avance tecnológico que parece no amenazar la libertad, con frecuencia resulta más tarde amenazarla muy seriamente. Un peatón en un principio podía ir donde quisiera, ir a su propio paso sin reparar en ninguna normativa de tráfico, y era independiente de sistemas de soporte tecnológico. Cuando se introdujeron los vehículos a motor aparecieron para incrementar la libertad del hombre. No quitaron libertad al peatón, nadie tenía que tener un automóvil si no quería, y cualquiera que eligiera comprar uno no podía viajar mucho más rápido que el peatón. Pero la introducción de transporte motorizado pronto cambió la sociedad de tal manera como para restringir gravemente la libertad de locomoción del hombre. Cuando los automóviles fueron numerosos, fue necesario regular su uso. En un coche, especialmente en áreas densamente pobladas, uno simplemente no puede ir donde quiera a su propio paso; los movimientos de uno son gobernados por el fluir del tráfico y por diferentes normas. Uno está restringido por diferentes obligaciones: necesidad de permiso, examen de conducir, renovación del carnet, seguro, mantenimiento, cuotas de financiación. Además, el usar transporte motorizado deja de ser opcional. Desde la introducción de transporte motorizado la distribución de las ciudades ha cambiado de tal manera que la mayoría de la gente ya no vive dentro de una distancia de su lugar de trabajo, de las áreas de compra y de las oportunidades de recreo que puede hacer andando, por lo que TIENE que depender del automóvil para transportarse. Si no, tiene que usar el transporte público, en tal caso tiene menos control incluso de su propio movimiento que conduciendo un coche. Incluso la libertad del peatón está ampliamente restringida. En la ciudad se tiene que parar continuamente y esperar en los semáforos, que están diseñados principalmente para regular el tráfico. En el campo, el tráfico motorizado lo hace peligroso y desagradable para andar a lo largo de la carretera. (Señalar el importante punto que hemos ilustrado con el caso del transporte motorizado: cuando un nuevo artículo se introduce como una opción que una persona puede aceptar o no como elija, no quiere decir necesariamente que PERMANEZCA opcional. En muchos casos la nueva tecnología cambia la sociedad de tal manera que la gente a la larga se ve FORZADA a usarla).

128. Mientras el progreso tecnológico COMO TOTALIDAD continuamente estrecha nuestra esfera de libertad, cada nuevo avance técnico considerado EN SÍ MISMO parece deseable. Electricidad, fontanería interior, comunicaciones rápidas de larga distancia... ¿cómo podría alguien argumentar contra cualquiera de estas cosas, o contra cualquier otro de los innumerables avances técnicos que ha hecho la sociedad moderna? Hubiera sido absurdo resistir la introducción del teléfono, por ejemplo. Ofrece muchas ventajas y ninguna desventaja. Sin embargo tal y como explicamos en los párrafos 59-76, todos estos avances técnicos tomados juntos han creado un mundo en el cual la suerte del hombre medio ya no está en sus propias manos o en la de sus vecinos y amigos, sino en la de los políticos, ejecutivos de empresas y remotos y anónimos técnicos y burócratas en los que como individuo no tiene poder para influir. El mismo proceso continuará en el futuro. La ingeniería genética, por ejemplo. Poca gente se resistirá a la introducción de una técnica genética que elimine las enfermedades hereditarias. Aparentemente no daña y previene mucho sufrimiento. Así, un gran número de mejoras genéticas tomadas juntas hará de los seres humanos un producto de ingeniería antes que una libre creación del azar (o de dios, o de lo que sea, dependiendo de tus creencias religiosas).

129. Otra razón de por qué la tecnología es una fuerza social poderosa es que, en el contexto de una sociedad dada, el progreso tecnológico camina en una sola dirección; nunca puede dar marcha atrás. Cuando se ha introducido una innovación técnica, la gente normalmente se vuelve dependiente de ella, a no ser que sea reemplazada por alguna innovación aún más avanzada. La gente no sólo se vuelve dependiente como individualidad de un nuevo producto tecnológico, sino incluso en mayor grado, el sistema como conjunto se vuelve dependiente de él. (Imagina que le pasaría al sistema actual si los ordenadores, por ejemplo, fueran eliminados). Así el sistema se puede mover en una sola dirección, en pos de una mayor tecnologización. La tecnología fuerza repetidamente a la libertad a dar un paso atrás, pero la tecnología nunca puede dar un paso atrás, pues supondría el derribo de todo el sistema tecnológico. 

130. La tecnología avanza con gran rapidez y amenaza la libertad en muchos puntos al mismo tiempo (multitudes, normas y regulaciones, incrementa la dependencia de las personas en grandes organizaciones, propaganda y otras técnicas psicológicas, ingeniería genética, invasión de la intimidad por medio de dispositivos de vigilancia y ordenadores, etc.). Para retener CUALQUIERA de las amenazas de la libertad se requiere una lucha social diferente. Aquellos que quieren proteger la libertad están abrumados por el claro número de nuevos ataques y la rapidez con la que se desarrollan, en consecuencia, se vuelven apáticos y no resisten por más tiempo. El luchar contra cada una de las amenazas por separado sería inútil. Se puede esperar el éxito sólo luchando contra el sistema tecnológico como conjunto; pero esto es revolucionario, no reformista.

131. Los técnicos (usamos este término para describir a todos aquellos que realizan una tarea especializada que requiere entrenamiento) tienden a estar tan comprometidos con su trabajo (su actividad sustitutiva) que cuando surge un conflicto entre éste y la libertad, casi siempre deciden en favor de su trabajo técnico. Esto es obvio en el caso de los científicos, pero también aparece en otras partes: educadores, grupos humanitarios, organizaciones de conservación, no vacilan en usar propaganda u otras técnicas psicológicas para ayudarse a conseguir sus loables finalidades. Las empresas y las agencias gubernamentales, cuando lo encuentran provechoso, no vacilan en reunir información sobre personas sin respetar su intimidad. Las agencias de ejecución de las leyes están frecuentemente en dificultades con los derechos constitucionales de los sospechosos y frecuentemente de personas completamente inocentes, y hacen lo que legalmente puedan (o algunas veces ilegalmente) para restringir o burlar esos derechos. Muchos de estos educadores, funcionarios gubernamentales y lesgisladores creen en la libertad, en la intimidad y en los derechos constitucionales, pero cuando estos entran en conflicto con su trabajo, normalmente sienten que su trabajo es más importante. 

132. Es bien sabido que generalmente la gente trabaja mejor y más persistentemente cuando lucha por un premio que cuando intenta evitar un castigo o un resultado negativo. Los científicos y otros técnicos están motivados principalmente por los premios que consiguen a través de su trabajo. Pero aquellos que se oponen a la invasión técnica de la libertad están trabajando para evitar un resultado negativo, consecuentemente son unos pocos los que trabajan persistentemente en esta tarea desalentadora. Si alguna vez los reformistas realizan una victoria notable que parece levantar una barrera sólida contra futuras erosiones de la libertad a través del progreso técnico, muchos tenderán a relajarse y desviar su atención a empeños más agradables. Pero los científicos permanecerán atareados en sus laboratorios y la tecnología, como progresa, encontrará caminos, a pesar de cualquier barrera, para ejercer más y más control sobre las personas y hacerlas más dependientes del sistema.

133. Ningún acuerdo social, sean leyes, instituciones, costumbres o códigos éticos, puede proporcionar una protección permanente contra la tecnología. La historia enseña que todos los acuerdos sociales son transitorios; todos cambian o fracasan a la larga. Pero los avances tecnológicos son permanentes dentro del contexto de una civilización dada. Supongamos por ejemplo que si fuera posible llegar a algún acuerdo social que previniera que la ingeniería genética fuera aplicada a seres humanos, o prevenirlo de tal manera como para no amenazar la libertad y la dignidad. No obstante, la tecnología permanecerá esperando. Antes o después el acuerdo social fracasará. Probablemente antes, dando paso a la oportunidad en nuestra sociedad. Entonces la ingeniería genética empezará a invadir nuestra esfera de libertad, y esta invasión será irreversible (estando lejos de un fracaso de la civilización tecnológica en sí). Cualquier ilusión acerca de conseguir algo permanente a través de acuerdos sociales debería disiparse por lo que actualmente está pasando con la legislación ambiental. Hace unos pocos años parecía que había barreras legales seguras previniendo al menos ALGUNAS de las peores formas de degradación ambiental. Un cambio en el viento político y esas barreras empiezan a derrumbarse.

134. Por todas las razones anteriores, la tecnología es una fuerza social más poderosa que la aspiración de libertad, pero esta declaración requiere una importante clarificación. Parece que durante las próximas décadas el sistema tecnológico-industrial experimentará una severa cuota de tensión en problemas económicos y ambientales y, especialmente, en problemas de comportamiento humano (alienación, rebelión, hostilidad, una variedad de dificultades sociales y psicológicas). Esperamos que la tensión que el sistema atravesará causará su propio colapso, o al menos lo debilitará lo suficiente como para que ocurra una revolución y tenga éxito. Entonces, en ese momento particular, la aspiración por la libertad se habrá mostrado más poderosa que la tecnología.

135. En el párrafo 125 usamos una analogía de un vecino débil siendo expoliado por un vecino fuerte que le quita toda su tierra forzándolo a una serie de compromisos. Pero supongamos ahora que el vecino fuerte cae enfermo, por lo que es incapaz de defenderse. El vecino débil puede forzar al fuerte a devolverle su tierra o lo puede matar. Si deja sobrevivir al hombre fuerte y sólo lo fuerza a devolverle su tierra, es un mentecato, porque cuando el hombre fuerte se recupere volverá a quedarse con toda la tierra para él. La única alternativa sensata para el hombre débil es matar al fuerte mientras tiene una oportunidad. De la misma manera, mientras el sistema postindustrial está enfermo debemos destruirlo. Si transigimos y lo dejamos recuperarse de su enfermedad a la larga destruirá toda nuestra libertad.

LOS PROBLEMAS SOCIALES MÁS SIMPLES SE HAN MOSTRADO INTRATABLES

136. Si alguien aún imagina que sería posible reformar el sistema de tal manera como para proteger la libertad de la tecnología, déjale considerar lo chapucera y desafortunada que nuestra sociedad ha sido tratando otros problemas sociales que son mucho más simples y globales. Entre otras cosas, el sistema ha fallado en parar la degradación ambiental, la corrupción política, el tráfico de drogas o el abuso doméstico.

137. Tomemos nuestros problemas ambientales, por ejemplo. Aquí el conflicto de valores es completo: actualmente la conveniencia económica contra la salvación de alguno de nuestros recursos naturales para nuestros nietos. Aquí estamos considerando sólo un conflicto de valores dentro de la corriente de opinión principal. Por la razón de simplificar dejamos fuera del cuadro de valores «extraños» como la idea de que la naturaleza salvaje es más importante que la prosperidad económica humana. Pero en esta materia sólo obtenemos chorradas y ofuscación por parte de la gente que tiene el poder, y nada como una línea de acción clara y consecuente, y continuamos acumulando los problemas ambientales con los que tendrán que vivir nuestros nietos. Los intentos de resolver el problema ambiental consisten en luchas y compromisos entre diferentes facciones, alguna de las cuales ascienden en un momento, otras en otro momento. La línea de lucha cambia con la corriente actual de movimiento de la opinión del público. Éste no es un proceso racional, ni tampoco es apto para conducir a una solución conveniente y próspera al problema. Los principales problemas sociales, si alguna vez son «resueltos», raramente o nunca lo son a través de un plan racional y comprensible. Simplemente se resuelven por sí mismos a través de un proceso en el que varios grupos competidores persiguiendo sus propios intereses (normalmente de período corto) llegan (principalmente debido a la suerte) a algún modus vivendi más o menos estable. De hecho, los principios que formulamos en los párrafos 100-106 hacen parecer dudoso que los planes sociales racionales de período largo puedan ser ALGUNA VEZ prósperos.

138. Así queda claro que la raza humana tiene en el mejor de los casos una capacidad muy limitada para resolver incluso problemas sociales relativamente globales. ¿Entonces cómo va ha resolver el problema mucho más difícil y sutil de reconciliar libertad y tecnología? La tecnología presenta avances materiales bien delimitados, mientras que la libertad es una abstracción que significa cosas diferentes para gente diferente, y su pérdida es fácilmente confundida por la propaganda y la charla imaginativa.

139. Y nótese esta importante diferencia: es concebible que nuestros problemas ambientales (por ejemplo) puedan algún día estabilizarse a través de un plan comprensivo y racional, pero si esto pasa será porque entra en los planes del sistema el resolver estos problemas. Pero NO le interesa el preservar la libertad o la autonomía de pequeños grupos. Por el contrario, le importa tener bajo control el comportamiento humano en la extensión más amplia posible. Así, mientras consideraciones prácticas pueden forzarle a la larga a tomar una aproximación racional y prudente ante los problemas ambientales, iguales consideraciones prácticas le forzarán a regular el comportamiento humano cada vez más de cerca (probablemente por medio de medios indirectos que disfrazarán el avance sobre la libertad). Esto no es simplemente nuestra opinión. Eminentes científicos sociales (por ejemplo James Q. Wilson) han enfatizado la importancia de «socializar» a la gente con más efectividad.

LA REVOLUCIÓN ES MÁS FÁCIL QUE LA REFORMA

140. Esperamos haber convencido al lector de que el sistema no puede ser reformado de tal manera como para reconciliar libertad y tecnología. La única salida es librarnos del sistema tecnológico postindustrial en su conjunto. Esto implica la revolución, no necesariamente un levantamiento armado, pero ciertamente un cambio radical y fundamental en la naturaleza de la sociedad.

141. La gente tiende a asumir que como una revolución envuelve un mayor cambio de lo que lo hace una reforma, es más difícil producirla. Realmente, bajo determinadas circunstancias, la revolución es más sencilla que la reforma. La razón es que un movimiento revolucionario puede inspirar una intensidad de compromiso que un movimiento reformista no puede. Un movimiento reformista meramente ofrece arreglar un problema social en particular. Un movimiento revolucionario ofrece resolver todos los problemas de golpe y crear un nuevo mundo entero. Proporciona la clase de ideal por el cual la gente correría grandes riesgos y haría grandes sacrificios. Por esta razón sería más fácil el derribar todo el sistema tecnológico que poner restricciones efectivas y permanentes en el desarrollo de la aplicación de cualquier segmento de tecnología, tal como la ingeniería genética; bajo condiciones adecuadas un gran número de gente se puede dedicar apasionadamente a una revolución contra el sistema tecnológico-industrial. Tal y como señalamos en el párrafo 132, los reformistas pretendiendo limitar ciertos aspectos de la tecnología estarían trabajando para evitar un resultado negativo. Pero los revolucionarios trabajan para ganar una recompensa poderosa y, por eso, más duramente y más persistentemente que lo hacen los reformistas.

142. La reforma está siempre restringida por el temor a las consecuencias dolorosas si los cambios van demasiado lejos. Pero una vez la fiebre revolucionaria ha tomado asidero en una sociedad, la gente voluntariamente experimenta trabajo arduo ilimitado por la razón de su revolución. Esto se vio claramente en las Revoluciones Francesa y Rusa. Puede ser que en tales casos sólo una minoría de la población esté realmente comprometida, pero esta minoría es suficientemente grande y activa como para convertirse el la fuerza dominante en la sociedad.

CONTROL DEL COMPORTAMIENTO HUMANO

143. Desde el comienzo de la civilización, las sociedades organizadas han tenido que presionar a los seres humanos a causa del funcionamiento del organismo social. Los tipos de presión varían enormemente de una sociedad a otra. Algunas son físicas (dieta pobre, trabajo excesivo, polución ambiental), algunas son psicológicas (ruido, hacinamiento, forzar el comportamiento humano al molde que la sociedad requiere). En el pasado, la naturaleza humana ha sido aproximadamente constante, o de cualquier modo ha variado sólo cerca de ciertos lindes. Consecuentemente, las sociedades han sido capaces de empujar a la gente sólo hasta ciertos límites. Cuando se sobrepasa el límite de la resistencia humana, las cosas empiezan a ir mal: rebelión, o crimen, o corrupción, o evasión del trabajo, o una tasa menguante de nacimientos o alguna otra cosa, por lo que la sociedad también colapsa, o su funcionamiento se vuelve demasiado ineficiente o es (rápidamente o gradualmente, a través de consecuencias, desgaste o evolución) reemplazada por alguna otra forma más eficiente de sociedad.

144. Así, la naturaleza humana ha puesto ciertos límites en el pasado al desarrollo de las sociedades. La gente podía ser empujada a un punto y no más allá. Pero hoy esto puede estar cambiando porque la tecnología moderna está desarrollando formas de modificar a los seres humanos.

145. Imagina una sociedad que somete a la gente a condiciones que los hacen terriblemente infelices, en consecuencia les ofrece drogas para eliminar esa infelicidad. ¿Ciencia ficción? Ya está ocurriendo en cierta extensión en nuestra sociedad. Es bien sabido que la tasa de depresiones clínicas se ha incrementado enormemente en las décadas recientes. Creemos que esto es debido al colapso del proceso de poder, como explicamos en los párrafos 59-76. Pero incluso si estamos equivocados, el incremento de la tasa de depresiones es ciertamente el resultado de ALGUNAS condiciones que existen en la sociedad de hoy. En vez de extirpar las condiciones que hacen que la gente esté deprimida, la sociedad moderna ofrece drogas antidepresivas. En realidad, los antidepresivos son un medio de modificar el estado interno de un individuo de tal manera que le permita tolerar las condiciones sociales que de otra manera encontraría intolerables. (Sí, sabemos que la depresión es con frecuencia de origen puramente genético. Aquí nos estamos refiriendo a esos casos en los que el medio juega un papel predominante).

146. Las drogas que afectan a la mente son sólo un ejemplo de los métodos de control del comportamiento humano que la sociedad moderna está desarrollando. Veamos algunos otros.

147. Para empezar, están las técnicas de vigilancia. Las cámaras ocultas se usan en la actualidad en la mayoría de los almacenes y lugares, los ordenadores se usan para recoger y procesar enormes cantidades de información sobre los individuos. La información así obtenida aumenta enormemente la efectividad de la coacción física (es decir, ley de aplicación). También están los métodos de propaganda, para los cuales los medios de comunicación de masas proporcionan vehículos efectivos. Se han desarrollado técnicas eficientes para ganar elecciones, vender productos e influir en la opinión pública. La industria del entretenimiento sirve como importante herramienta psicológica del sistema, incluso cuando se están emitiendo grandes cantidades de sexo y violencia. El entretenimiento proporciona al hombre actual una válvula de escape. Mientras es absorbido por la televisión, los vídeos, etc., se puede olvidar la tensión, la ansiedad, la frustración, la insatisfacción. Mucha gente primitiva, cuando no tiene ningún trabajo que hacer, está lo bastante satisfecha como para sentarse durante horas sin hacer nada, porque están en paz consigo mismos y con su mundo. Pero la mayoría de la gente moderna debe estar constantemente ocupada o entretenida, de otro modo se «aburren», es decir, se vuelven inquietos, incómodos, irritables.

148. Otras técnicas golpean más profundamente que las precedentes. La educación ya no es un simple asunto de castigar a un chaval cuando no se sabe la lección y de darle una palmadita en la espalda cuando se la sabe. Se está convirtiendo en una técnica científica para controlar el desarrollo del niño. Los Centros de Aprendizaje Sylvan, por ejemplo, han tenido mucho éxito motivando a los niños en el estudio y también han usado técnicas psicológicas con más o menos éxito en muchos colegios convencionales. Las técnicas de «paternidad» que se enseñan a los padres están diseñadas para hacer que los niños acepten los valores fundamentales del sistema y se comporten de la manera que éste encuentra deseable. Los programas de «salud mental», las técnicas de «intervención», la psicoterapia, y así sucesivamente, están ostensiblemente diseñadas para beneficiar a los individuos, pero normalmente en la práctica sirven como métodos para inducir a pensar y comportarse como el sistema requiere. (No hay ninguna contradicción aquí; un individuo a quien sus actos o su comportamiento le llevan a un conflicto con el sistema está en contra de una fuerza demasiado poderosa como para conquistarla o escapar de ella, por tanto es probable que sufra tensión, frustración, derrota. Su patología será mucho más fácil si piensa y se comporta como desea el sistema. En este sentido se está actuando en beneficio del individuo cuando se le lava el cerebro para que esté conforme). El abuso de los niños en cualquiera de sus formas se desaprueba en la mayoría de las culturas. Atormentar a un niño sin razón o por algo sin importancia horroriza a casi todo el mundo. Pero muchos psicólogos interpretan el concepto de abuso mucho más extensamente. ¿Son los azotes, cuando se usan como parte de un sistema de disciplina racional y consecuente, una forma de abuso? En última instancia la respuesta será decidida dependiendo de si los azotes tienden o no a producir comportamientos que hagan a una persona encajar bien con el sistema existente de sociedad. En la práctica la palabra «abuso» tiende a ser interpretada para incluir cualquier método de criar niños que produzca comportamientos inconvenientes para el sistema. De tal forma que cuando van más allá de la prevención de la crueldad sin sentido, los programas para prevenir el «abuso de los niños» son dirigidos hacia el control del comportamiento humano por parte del sistema.

149. Presumiblemente, la investigación continuará para incrementar la efectividad de las técnicas psicológicas de control del comportamiento humano. Pero pensamos que es improbable que sólo las técnicas psicológicas sean suficientes para adaptar a los seres humanos a la clase de sociedad que la tecnología está creando. Probablemente tendrán que usar métodos biológicos. Ya hemos mencionado el uso de drogas. La neurología puede proporcionar otros caminos de modificación de la mente humana. La ingeniería genética en seres humanos está ya empezando a darse en forma de «terapia génica», y no hay razón para asumir que tales métodos no serán usados a la larga para modificar aquellos aspectos somáticos que afectan al funcionamiento psíquico. 

150. Como mencionamos en el párrafo 134, la sociedad postindustrial parece estar entrando en un periodo de severa tensión, en parte a causa de los problemas del comportamiento humano y en parte debido a los problemas económicos y ambientales. Y una proporción considerable de estos dos últimos resultan de la manera en que se comportan los seres humanos. La alienación, la baja autoestima, la depresión, la hostilidad, la rebelión; fracaso escolar, bandas criminales, uso de drogas ilegales, robo, abuso infantil, otros crímenes, el sexo sin protección, embarazos adolescentes, crecimiento de la población, corrupción política, odio racial, rivalidad étnica, conflictos ideológicos (como los pro-aborto contra los pro-vida), extremismo político, terrorismo, sabotaje, grupos antigubernamentales, grupos de odio. Todo esto amenaza la sola supervivencia del sistema. Por tanto se verá FORZADO a usar todos los medios prácticos de control del comportamiento humano.

151. El colapso social que hoy vemos no es desde luego el resultado del simple azar. Sólo puede ser el resultado de las condiciones de vida que el sistema impone a la gente. (Hemos argumentado que la condición más importante es el colapso del proceso de poder). Si el sistema tiene éxito imponiendo suficiente control sobre el comportamiento humano para asegurar su propia supervivencia, entraremos en un momento crítico en la historia de la humanidad. Mientras antiguamente los límites de la resistencia humana han impuesto límites al desarrollo de las sociedades (tal como explicamos en los párrafos 143, 144) la sociedad tecnológico-industrial será capaz de traspasar esos límites modificando a los seres humanos, ya sea por métodos psicológicos, biológicos o ambos. En el futuro, los sistemas sociales no estarán diseñados para ajustarse a las necesidades de los seres humanos. Al contrario, los seres humanos estarán diseñados para ajustarse a las necesidades del sistema.

152. Hablando en general, el control tecnológico sobre los seres humanos probablemente no será introducido con una intención totalitaria ni siquiera a través de un deseo consciente de restringir la libertad humana. Cada paso en la afirmación del control sobre la mente humana será tomado como una respuesta racional a un problema al que se enfrente la sociedad, tal como curar el alcoholismo, reducir la tasa de criminalidad o inducir a los jóvenes a que estudien ciencias e ingeniería. En muchos casos, habrá una justificación humanitaria. Por ejemplo, cuando un psiquiatra prescribe un antidepresivo a un paciente deprimido, le está haciendo claramente un favor a esa persona. Sería inhumano negar la droga a alguien que la necesita. Cuando los padres mandan a sus hijos a los Centros de Aprendizaje Sylvan para que sean manipulados para que se entusiasmen con sus estudios, lo hacen desde la preocupación del bienestar de sus hijos. Puede que algunos de estos padres deseen que uno no tuviera que tener entrenamiento especializado para conseguir un trabajo y que su niño no tuviera que sufrir un lavado de cerebro para convertirse en un nerd de los ordenadores. Pero, ¿qué pueden hacer? No pueden cambiar la sociedad, y su hijo puede estar en el paro si no tiene ciertas destrezas. Así que lo mandan a Sylvan.

153. De esta forma, el control sobre el comportamiento humano será introducido no por la decisión calculada de las autoridades, sino a través de un proceso de evolución social (evolución ABRUPTA, sin embargo). El proceso será imposible de resistir, porque cada avance, considerado en sí mismo, parecerá beneficioso, o, al menos, el mal envuelto en hacer el avance parecerá ser menor de lo que resultaría no hacerlo. La propaganda, por ejemplo, se usa para muchos propósitos buenos, tales como desalentar el abuso infantil o el odio racial. La educación sexual es obviamente útil aunque el efecto de la misma (hasta el punto de tener éxito) es quitar la formación de actitudes sexuales de manos de la familia y ponerlas en las manos del Estado, representado por la educación pública.

154. Supongamos que se descubre un rasgo biológico que incrementa la probabilidad de que un niño crezca para ser un criminal, y supongamos alguna clase de terapia genética que pueda extirpar ese rasgo. Por supuesto, la mayoría de los padres cuyos hijos posean el rasgo lo someterían a la terapia. Sería inhumano no hacerlo puesto que el niño probablemente tendría una vida miserable si creciera para acabar siendo un criminal. Pero muchas o la mayoría de las sociedades primitivas tienen una tasa baja de crímenes en comparación con la nuestra, aunque no tuvieran ni métodos de alta tecnología para criar a los niños, ni sistemas crueles de castigo. Ya que no hay razón para suponer que más hombres modernos que primitivos han iniciado tendencias depredadoras, la alta tasa de crímenes en nuestra sociedad tiene que ser debida a las presiones que las condiciones modernas imponen en la gente, a las cuales muchos no pueden o no podrán adaptarse. Así, un tratamiento diseñado para extirpar tendencias criminales potenciales es, al menos en parte, una manera de rediseñar a la gente para que adapten a los requerimientos del sistema.

155. Nuestra sociedad tiende a considerar como una «enfermedad» cualquier forma de pensamiento o comportamiento que es inconveniente, y esto es creíble porque cuando una persona no se adapta al sistema se causa sufrimiento a sí misma, al mismo tiempo que causa problemas al sistema. De esta manera la manipulación de un individuo para ajustarlo se ve como una «cura» para una «enfermedad» y por tanto como buena.

156. En el párrafo 127 señalamos que si el uso de un nuevo artículo tecnológico es INICIALMENTE opcional, necesariamente no SE MANTIENE como opcional, porque la nueva tecnología tiende a cambiar de tal manera la sociedad que se vuelve difícil o imposible para una persona el funcionar sin usar esa tecnología. Esto también es aplicable a la tecnología del comportamiento humano. En un mundo en el que la mayoría de los niños fuesen apuntados a programas para motivarlos en los estudios, los padres se verán prácticamente forzados a apuntar a su hijo a tal programa, o de lo contrario el niño crecerá para ser, hablando comparativamente, un ignorante, y por tanto, un parado. O supongamos que se descubre un tratamiento biológico que, sin efectos secundarios, gradualmente reduzca la tensión psicológica que tanta gente sufre en nuestra sociedad. Si una gran cantidad de personas elige experimentar el tratamiento, entonces el nivel general de tensión se reducirá, por lo que será posible para el sistema incrementar las presiones que producen la tensión. Esto conducirá a que más gente experimente el tratamiento y así sucesivamente, por lo que en el futuro la tensión sería tan dura que poca gente sobreviviría sin sufrir el tratamiento de reducción de tensión. De hecho, algo como esto parece haber pasado ya con una de las herramientas psicológicas más importantes de nuestra sociedad para permitir a la gente el reducir (o al menos escapar temporalmente) la tensión: el llamado entretenimiento de masas (ver párrafo 147). Nuestro uso de ellos es «opcional»: ninguna ley nos obliga a que veamos la televisión, oigamos la radio, leamos revistas. Sin embargo el entretenimiento de masas es una válvula de escape y de reducción de tensión a los que muchos de nosotros nos hemos vuelto dependientes. Todo el mundo se queja sobre la mala calidad de la televisión, pero casi todo el mundo la ve. Unos pocos han dejado de ver TV, pero sería una persona rara la que pudiera pasar hoy sin usar NINGUNA forma de entretenimiento de masas (sin embargo hasta hace bastante poco en la historia de la humanidad la mayor parte de la gente lo llevaba muy bien sin otro entretenimiento que el que cada comunidad local creaba para sí misma). Sin la industria del entretenimiento el sistema probablemente no hubiera sido capaz de poner impunemente sobre nosotros tanta presión como ha hecho. 

157. Suponiendo que sobreviva la sociedad postindustrial, es probable que la tecnología adquiera a la larga algo cercano al control completo sobre el comportamiento humano. Se ha establecido más allá de cualquier duda racional que el pensamiento y el comportamiento humano tienen unas importantes bases biológicas. Como han demostrado los experimentadores, sentimientos tales como el deseo, el placer, la cólera y el miedo pueden ser conectados y desconectados mediante la estimulación eléctrica de las partes apropiadas del cerebro. Dañando otras partes se pueden destruir recuerdos, o bien se pueden recuperar mediante la estimulación eléctrica. Las drogas pueden inducir alucinaciones o cambios de humor. Puede haber o no un alma humana inmaterial, pero, si la hay, es claramente menos poderosa que los mecanismos biológicos del comportamiento humano. Puesto que, si ese no fuera el caso, las investigaciones no podrían manipular tan fácilmente los sentimientos y el comportamiento humano con drogas e impulsos eléctricos.

158. Obviamente no sería práctico que toda la gente tuviera electrodos insertados en la cabeza para poder ser controlada por las autoridades. Pero el hecho de que los pensamientos y los sentimientos humanos estén tan abiertos a intervenciones biológicas demuestra que esta cuestión es principalmente un problema técnico; un problema de neuronas, hormonas y moléculas complejas; la clase de asunto que es accesible al ataque científico. Dada la característica de nuestra sociedad en resolver problemas técnicos, es abrumadoramente probable que los grandes avances se hagan en el control del comportamiento humano.

159. ¿La resistencia del público prevendrá la introducción del control tecnológico del comportamiento humano? Seguramente, si lo hicieran a la fuerza y abiertamente. Pero como se hará a través de una larga secuencia de pequeños avances, no habrá resistencia racional y efectiva.

160. A aquellos que piensen que todo esto suena a ciencia ficción, les señalamos que la ciencia ficción de ayer es el hecho de hoy. La Revolución Industrial ha alterado radicalmente el medio y el modo de vida del hombre y sólo se puede prever que, como la tecnología se aplica continuamente al cuerpo y a la mente humana, el hombre será alterado tan radicalmente como lo ha sido su medio y su modo de vida.

LA RAZA HUMANA EN UNA ENCRUCIJADA

161. Pero nos hemos adelantado en nuestra historia. Una cosa es desarrollar en el laboratorio una serie de técnicas psicológicas o biológicas para manipular el comportamiento humano y otra el integrar estas técnicas dentro del funcionamiento de un sistema social. El segundo problema es el más difícil de los dos. Por ejemplo, mientras que las técnicas de educación psicológicas funcionan indudablemente bastante bien en los «colegios laboratorio» donde son desarrolladas, no es necesariamente fácil el aplicarlas efectivamente a lo largo de nuestro sistema educativo. Todos sabemos cómo son nuestros colegios. Los profesores están demasiado ocupados quitando a los niños cuchillos y pistolas como para someterlos a las últimas técnicas para convertirlos en nerds de los ordenadores. Así, a pesar de todos sus avances técnicos referentes al comportamiento humano, el sistema hasta la fecha no ha sido notablemente afortunado en controlar a los seres humanos. La gente cuyo comportamiento es bastante bueno bajo el control del sistema son aquellos del tipo que puede ser llamado «burgués». Pero hay un número creciente de personas quienes de un modo u otro son rebeldes al sistema: sanguijuelas del bienestar, bandas de jóvenes, miembros de sectas, satanistas, nazis, ecologistas radicales, milicianos, etc.

162. Actualmente, el sistema está ocupado en una lucha desesperada para superar ciertos problemas que amenazan su supervivencia, entre los cuales los más importantes son los del comportamiento humano. Si prospera en adquirir el control suficiente sobre éste lo bastante deprisa, probablemente sobrevivirá. De otra manera fracasará. Pensamos que el problema será resuelto, lo más probable, dentro de las próximas décadas, digamos de 40 a 100 años.

163. Supongamos que el sistema sobrevive a la crisis de las próximas décadas. Para entonces tiene que tener resuelto, o al menos bajo control, los principales problemas a los que se enfrenta, en particular el de la «socialización» de los seres humanos; esto es, hacer a la gente lo suficientemente dócil como para que su comportamiento no lo amenace por más tiempo. Llevándose eso a cabo, no parece que hubiera ningún nuevo obstáculo frente desarrollo de la tecnología, y presumiblemente avanzaría hacia su conclusión lógica, que es el control total sobre todo en la Tierra, incluyendo seres humanos y el resto de organismos importantes. El sistema se puede convertir en una organización unitaria y monolítica, o puede estar más o menos fragmentado y constituir un número de organizaciones que coexistan en una relación que incluya elementos tanto de cooperación como de competición, exactamente como ocurre hoy con el gobierno, las empresas y otras grandes organizaciones que tanto cooperan como compiten las unas con las otras. Casi toda la libertad humana habrá desaparecido, porque los individuos y los grupos pequeños serán impotentes respecto de las grandes organizaciones armadas con supertecnología y un arsenal de herramientas psicológicas y biológicas avanzadas para manipular a los seres humanos, además de instrumentos de vigilancia y coacción física. Sólo un pequeño número de gente tendrá algún poder real y probablemente incluso estos tendrán una libertad muy limitada, porque su comportamiento también será regulado; exactamente como ocurre hoy con nuestros políticos y ejecutivos de empresas que pueden mantener sus posiciones de poder sólo en tanto que su comportamiento permanezca dentro de ciertos límites bastante estrechos.

164. No imagines que el sistema dejará de desarrollar nuevas técnicas para controlar a los seres humanos y a la naturaleza una vez termine la crisis de las próximas décadas y el incremento del control no sea necesario para su supervivencia. Al contrario, una vez que terminen los tiempos duros, el sistema incrementará el control más rápidamente, porque no le estorbarán las dificultades del tipo que ha experimentado actualmente. La supervivencia no es el motivo principal del control. Como explicamos en los párrafos 87-90, los técnicos y los científicos continúan con su trabajo en gran parte como una actividad sustitutiva, satisfacen su necesidad de poder resolviendo problemas técnicos. Continuarán haciéndolo con entusiasmo y entre los problemas más interesantes y desafiantes de resolver para ellos serán aquellos del entendimiento entre cuerpo y mente y la intervención en su desarrollo. Por «el bien de la humanidad», por supuesto.

165. Pero supongamos, por otra parte, que la tensión de las décadas venideras pueda ser demasiado para el sistema. Si se derrumba puede haber un período de caos, un «tiempo de problemas» tales como aquellos que la historia ha experimentado en varias épocas en el pasado. Es imposible predecir qué surgirá de ese tiempo de problemas pero, sea como sea, a la raza humana se le dará una nueva oportunidad. El mayor peligro es que la sociedad postindustrial pueda empezar a reconstituirse por sí misma dentro de los primeros años después del colapso. Desde luego habrá mucha gente (especialmente los hambrientos de poder) que estará ansiosa por volver a poner en marcha las fábricas.

166. Por lo tanto aquellos que odian la servidumbre a la que el sistema postindustrial está reduciendo a la raza humana se enfrentarán a dos tareas. En primer lugar, tenemos que trabajar para aumentar la tensión social dentro del sistema así como incrementar la probabilidad de que se derrumbe o se debilite lo suficiente como para que una revolución contra él sea posible. En segundo lugar, es necesario desarrollar y propagar una ideología que se oponga a la tecnología y al sistema industrial. Tal ideología puede convertirse en las bases de una revolución contra la sociedad postindustrial siempre y cuando el sistema se debilite lo suficiente. Y tal ideología ayudará a asegurar que, siempre y cuando la sociedad postindustrial se derrumbe, sus restos sean hechos pedazos irreparables, por lo que no podrá ser reconstruida. Las fábricas deben ser destruidas, los libros técnicos quemados, etc.

SUFRIMIENTO HUMANO

167. El sistema postindustrial no se derrumbará totalmente como resultado de una acción revolucionaria. No será vulnerable al ataque revolucionario a no ser que sus propios problemas internos de desarrollo lo pongan en dificultades muy serias. Por lo que si el sistema colapsara lo haría también espontáneamente o a través de un proceso que es en parte espontáneo pero ayudado por los revolucionarios. Si el colapso es repentino, mucha gente morirá, ya que la población mundial es excesiva y no puede alimentarse a sí misma por más tiempo sin tecnología avanzada. Incluso si el colapso es lo suficientemente gradual para que la reducción de la población pueda suceder más a través de la reducción de la natalidad que mediante las muertes, el proceso de desindustrialización probablemente será muy caótico e implicará mucho sufrimiento. Es ingenuo pensar que probablemente la tecnología puede reducirse por etapas arreglándoselas suavemente, de un modo ordenado, momento en el que los tecnófilos lucharán tercamente. ¿Por lo tanto es cruel trabajar para el colapso del sistema? Puede, pero puede que no. En primer lugar, los revolucionarios no serán capaces de colapsar el sistema a no ser que éste ya tenga bastantes problemas para que haya una buena oportunidad de su colapso final por sí mismo; y cuanto más crezca, más desastrosas serán las consecuencias del colapso, por lo que puede ser que los revolucionarios, acelerando el comienzo, estén minimizando el desastre.

168. Uno tiene que hacer balance entre luchar y morir contra la pérdida de la libertad y la dignidad. Para muchos de nosotros, la libertad y la dignidad son más importantes que una vida larga o el evitar el sufrimiento físico. Además, todos tenemos que morir alguna vez y puede ser mejor morir luchando para sobrevivir, o por una causa, que vivir una vida larga pero vacía y carente de sentido.

169. En tercer lugar, no es en absoluto cierto que la supervivencia del sistema llevará a un menor sufrimiento de lo que lo hará su destrucción. El sistema ya ha causado, y continuará causando, un sufrimiento intenso en todo el mundo. Las culturas antiguas con relaciones interpersonales satisfactorias durante cientos o miles de años han sido hechas pedazos por el contacto con la sociedad postindustrial, y el resultado ha sido un montón de problemas económicos, ambientales, sociales y psicológicos. Uno de los efectos de la intrusión de la sociedad postindustrial ha sido que muchos de los controles tradicionales de la población en el mundo se han desequilibrado, provocando la explosión demográfica, con todo lo que implica. Además, hay un sufrimiento psicológico que está extendido por todos los supuestamente afortunados países de occidente (ver párrafos 44-45). Nadie sabe lo que pasará como resultado de la reducción del ozono, del efecto invernadero y de otros problemas ambientales que todavía no se pueden prever. Y, como la proliferación nuclear enseñó, la nueva tecnología no puede mantenerse fuera de las manos de dictadores y de las naciones irresponsables del tercer mundo.

170. «¡Oh!» dicen los tecnófilos, «¡la ciencia va ha arreglar todo eso! ¡Erradicaremos el hambre, eliminaremos el sufrimiento psicológico, haremos a todo el mundo saludable y feliz!» Sí, seguro. Eso es lo que dijeron hace 200 años. Se supone que la Revolución Industrial iba a eliminar la pobreza, hacer a todo el mundo feliz, etc. El resultado actual ha sido completamente diferente. Los tecnófilos son desesperadamente ingenuos (o se engañan a sí mismos) en su comprensión de los problemas sociales. No se dan cuenta (o eligen ignorar) el hecho de que cuando se introducen grandes cambios, incluso los aparentemente beneficiosos, en una sociedad, llevan a una larga secuencia de otros cambios, muchos de los cuales son imposibles de predecir (párrafo 103). El resultado es el colapso de la sociedad. Por lo que es muy probable que, en sus intentos por acabar con la pobreza y la enfermedad, el ingeniero dócil, las personalidades felices y todo eso, los tecnófilos crearán sistemas sociales terriblemente agitados, incluso más que los presentes. Por ejemplo, los científicos presumen de que acabarán con el hambre creando nuevas plantas genéticamente. Pero esto permitirá a la población humana continuar expandiéndose indefinidamente, y es bien sabido que el hacinamiento conduce a incrementar la tensión y la agresión. Esto es meramente un ejemplo de los problemas PREDECIBLES que se presentarán. Enfatizamos que, como ha mostrado la experiencia pasada, el progreso técnico conducirá a otros nuevos problemas que NO pueden predecirse por anticipado (párrafo 103). De hecho, después de la Revolución Industrial, la tecnología ha estado creando nuevos problemas a la sociedad bastante más rápidamente de lo que ha estado resolviendo los viejos. Así llevará a los tecnófilos un período largo y difícil de ensayo y error el curar a los microbios de su Mundo Feliz (si alguna vez lo consiguen). En el tiempo intermedio habrá un gran sufrimiento. Por lo que no está claro que la supervivencia de la sociedad postindustrial implicará menos sufrimiento que su colapso. La tecnología tiene a la raza humana en un aprieto del cual no es probable que haya ninguna salida fácil.

EL FUTURO

171. Pero supongamos ahora que la sociedad industrial sobrevive las próximas décadas y que los microbios a la larga salen del sistema, por lo que funciona suavemente. ¿Qué clase de sistema será? Consideremos algunas posibilidades.

172. Primero permitidnos suponer que los ingenieros informáticos tengan suerte desarrollando máquinas inteligentes que puedan hacer todo mejor que los seres humanos. En tal caso todo el trabajo lo harán enormes sistemas de máquinas altamente organizadas y no será necesario ningún esfuerzo humano. Cualquiera de los dos casos puede ocurrir. Se puede permitir a las máquinas que tomen sus propias decisiones sin supervisión humana o se puede tener el control humano de las máquinas.

173. Si se permite a las máquinas tomar sus propias decisiones no podemos hacer ninguna conjetura hasta los resultados, porque es imposible adivinar cómo se comportarán. Sólo señalamos que la suerte de la raza humana estará a su merced. Se puede argumentar que nunca será tan estúpida como para entregar todo el poder a las máquinas. Pero no estamos sugiriendo que la raza humana voluntariamente transfiera el poder a las máquinas ni que estas se apoderen de él deliberadamente. Lo que sugerimos es que fácilmente se permita derivar a una posición de tal dependencia que no tendría elección práctica sino aceptar todas sus decisiones. Como la sociedad y los problemas con que se enfrenta se vuelven más y más complejos y las máquinas más y más inteligentes, la gente dejará que tomen cada vez más decisiones por ellos, simplemente porque conducirán a mejores resultados que las hechas por los seres humanos. A la larga se puede alcanzar una etapa en que las decisiones necesarias para mantener el sistema en marcha serán tan complejas que los seres humanos serán incapaces de tomarlas inteligentemente. En esa etapa las máquinas poseerán el control efectivo. La gente no podrá apagarlas sin más porque tendrán tal dependencia que desenchufarlas equivaldría al suicidio.

174. Por otra parte es posible que se conserve el control humano sobre las máquinas. En ese caso el hombre medio puede tener control sobre ciertas máquinas personales, tales como su coche o su ordenador, pero el control sobre grandes sistemas de máquinas estará en las manos de una minúscula élite tal como hoy, pero con dos diferencias. Debido a la mejora de las técnicas la élite tendrá mayor control sobre las masas y, como no será necesario el trabajo humano, las masas serán superfluas, una carga inútil para el sistema. Si la élite es despiadada, simplemente decidirá exterminarlas. Si son humanos, pueden usar propaganda u otras técnicas psicológicas o biológicas para reducir la tasa de natalidad hasta que se extingan, dejando el mundo a la élite. O, si está formada por progresistas bondadosos, pueden decidir desempeñar el papel de buenos pastores del resto de la humanidad. Para esto, se encargarán de que todo el mundo satisfaga sus necesidades físicas, que todos los niños se críen bajo condiciones psicológicamente higiénicas, que todo el mundo tenga una afición sana para mantenerlo ocupado y que cualquiera que pueda estar insatisfecho reciba un «tratamiento» para curar su «problema». Por supuesto, la vida estará tan vacía de sentido que la gente tendrá que estar diseñada biológica o psicológicamente, ya sea para extirpar su necesidad por el proceso de poder o para hacerlos «sublimar» su impulso por el poder en una afición inofensiva. Estos seres humanos diseñados pueden ser felices en tal sociedad, pero desde luego la mayoría no serán libres. Habrán sido reducidos a la categoría de animales domésticos.

175. Pero supongamos ahora que los ingenieros informáticos no tienen suerte desarrollando la inteligencia artificial, por lo que el trabajo humano seguirá siendo necesario. Aún así, las máquinas cuidarán de cada vez más tareas simples por lo que habrá un excedente de trabajadores no cualificados. (Vemos que esto ya está pasando. Hay bastante gente que encuentra difícil o imposible encontrar trabajo, porque por razones intelectuales o psicológicas no pueden adquirir el nivel de entrenamiento necesario para hacerse útiles en el presente sistema). Para aquellos que están empleados las exigencias irán siempre en aumento: necesitarán más y más entrenamiento, más y más habilidad, y tendrán que ser incluso más fieles, conformistas y dóciles, porque serán cada vez más como células de un organismo gigante. Sus tareas serán cada vez más especializadas, por lo que su trabajo estará, en un sentido, fuera de contacto con el mundo real, estando concentrados en una minúscula porción de realidad. El sistema tendrá que usar cualquier medio que pueda, sea psicológico o biológico, para diseñar a la gente para ser dócil, para tener las habilidades que requiera el sistema y «sublimar» su impulso por el poder en alguna tarea especializada. Pero la afirmación de que la gente de tal sociedad tendrá que ser dócil puede requerir reservas. Esta puede encontrar útil la competitividad, siempre que se encuentren maneras de dirigirla dentro de canales que sirvan a las necesidades del sistema. Imaginamos una sociedad futura en la que hay una competición inacabable por la posición de prestigio y poder. Pero muy poca gente alcanzará la cima, donde está el verdadero poder. (Ver el final del párrafo 163). Una sociedad en la que una persona puede satisfacer su necesidad de poder sólo pasando por encima de los demás y privándolos de SU oportunidad por el poder es muy repugnante.

176. Uno puede imaginar escenarios que incorporen aspectos de más de una de las posibilidades que acabamos de tratar. Por ejemplo, puede ser que las máquinas se encarguen de la mayoría del trabajo que sea de importancia real y práctica, pero que se mantengan ocupados a los seres humanos dándoles trabajos relativamente triviales. Se ha sugerido, por ejemplo, que un gran desarrollo de las industrias de servicios puede dar trabajo a los seres humanos. Así, la gente pasaría el tiempo limpiándose los zapatos unos a otros, llevándose unos a otros en taxi, elaborando artesanía, sirviendo las mesas de otros, etc. Nos parece una manera profundamente despreciable de terminar, y dudamos que mucha gente encuentre realización en tal sin sentido. Buscarán otras peligrosas salidas (drogas, crimen, «sectas», grupos de odio) a no ser que estén diseñados biológica o psicológicamente para adaptarse a semejante clase de vida.

177. Huelga decir que los escenarios arriba esbozados no agotan todas las posibilidades. Sólo indican la clase de resultados que nos parecen más probables. Pero podemos imaginar escenarios inverosímiles que son más aceptables que los que acabamos de describir. Es muy probable que, si el sistema tecnológico-industrial sobrevive los próximos 40 o 100 años, habrá desarrollado para ese tiempo ciertas características generales: las personas (al menos las del tipo «burgués», que están integradas en el sistema y lo hacen funcionar y quienes, por lo tanto, tienen todo el poder) serán más dependientes que nunca de las grandes organizaciones, estarán más «socializados» que nunca y sus cualidades físicas y mentales a una extensión significativa (posiblemente a una muy grande) serán aquellas diseñadas para ellos antes que el resultado del azar (o la voluntad de dios, o lo que sea); y lo que quede de naturaleza salvaje será reducido a restos preservados para el estudio científico y mantenidos bajo la supervisión y dirección de estos (por lo tanto no será nunca más auténticamente salvaje). A la larga (digamos a pocos siglos de ahora) es probable que ni la raza humana ni ninguno de los otros organismos importantes existan tal y como los conocemos hoy, porque una vez empiezas a modificar organismos a través de la ingeniería genética no hay razón para parar en ningún punto en particular, por lo que las modificaciones probablemente continuarán hasta que el hombre y otros organismos hayan sido transformados completamente.

178. El caso puede ser cualquier otro, pero es seguro que la tecnología está creando un nuevo ambiente físico y social radicalmente diferente al espectro de medios a los que la selección natural ha adaptado a la raza humana física y psicológicamente. Si el hombre no se adapta a ese nuevo ambiente, siendo rediseñado artificialmente, entonces lo hará a través de un proceso largo y doloroso de selección natural. Lo primero es bastante más probable que lo segundo.

179. Sería mejor deshacerse de todo el fétido sistema y aguantar las consecuencias.

ESTRATEGIA

180. Los tecnófilos nos están llevando a un viaje totalmente imprudente a lo desconocido. Mucha gente entiende algo de lo que el progreso tecnológico nos está haciendo sin embargo toma una actitud pasiva porque piensa que es inevitable. Pensamos que se puede parar, y daremos aquí algunas indicaciones de cómo arreglárselas para ello.

181. Como afirmamos en el párrafo 166, las dos tareas principales para el presente son promover la tensión social y la inestabilidad en la sociedad industrial y desarrollar y propagar una ideología que se oponga a la tecnología y al sistema industrial. Cuando el sistema esté suficientemente inestable y con tensión, puede que sea posible una revolución contra la tecnología. El modelo sería similar al de la Revolución Francesa y Rusa. La sociedad francesa y la rusa, algunas décadas anteriores a sus respectivas revoluciones, mostraron un incremento de los signos de tensión y debilidad. Mientras tanto, se desarrollaron ideologías que ofrecían una nueva visión del mundo que eran bastante diferentes a la vieja. En el caso ruso, los revolucionarios trabajaban activamente para minar el viejo orden. Entonces, cuando el viejo sistema fue puesto bajo suficiente tensión adicional (por medio de una crisis financiera en Francia y en Rusia por una derrota militar) fue barrido por los revolucionarios. Lo que proponemos es algo en la misma línea.

182. Se objetará que la Revolución Francesa y Rusa fracasaron. Pero muchas revoluciones tienen dos finalidades. Una es destruir una forma vieja de sociedad y la otra es establecer la nueva forma imaginada por los revolucionarios. La revolución Francesa y Rusa fracasaron (afortunadamente) en crear la nueva clase de sociedad que soñaban, pero fueron bastante afortunadas destruyendo la vieja sociedad. No tenemos ilusiones a cerca de la facilidad de crear una nueva forma de sociedad ideal. Nuestra finalidad es sólo destruir la forma existente.

183. Pero una ideología, con objeto de ganar apoyo entusiasta, tiene que tener un ideal positivo así como uno negativo; tiene que estar A FAVOR de algo así como CONTRA algo. El ideal positivo que proponemos es la Naturaleza. Esto es, naturaleza SALVAJE: aquellos aspectos del funcionamiento de la Tierra y sus organismos vivientes que son independientes de la administración humana y libres de su interferencia y control. Y con la naturaleza salvaje incluimos la naturaleza humana, con lo que queremos decir aquellos aspectos del funcionamiento de la persona que no están sujetos a regulaciones por la organización social sino que son productos del azar, o del libre albedrío, o dios (dependiendo de tus opiniones religiosas o filosóficas).

184. La naturaleza hace de contraideal perfecto a la tecnología por varias razones. La naturaleza (aquella que está fuera del poder del sistema) es lo opuesto de la tecnología (que busca expandir infinitamente el poder de éste). Mucha gente estará de acuerdo con que la naturaleza es hermosa, desde luego tiene un tremendo encanto popular. Los ecologistas radicales YA sostienen una ideología que exalta la naturaleza y se opone a la tecnología. Una ventaja adicional de la naturaleza como contraideal a la tecnología es que, en mucha gente, inspira la clase de reverencia que está asociada con la religión, de modo que la naturaleza quizá puede ser idealizada con bases religiosas. Es cierto que en muchas sociedades la religión ha servido como soporte y justificación del orden establecido, pero también es cierto que a menudo ha proporcionado una base para la rebelión. Así, puede ser útil introducir un elemento religioso en la rebelión contra la tecnología porque hoy la sociedad occidental no tiene una base religiosa fuerte. En nuestros días, también se usa como un soporte barato y transparente para el egoísmo intolerante y miope (algunos conservadores la usan de esta manera), o incluso es explotada cínicamente para hacer dinero fácil (por muchos evangelistas), o ha degenerado a un irracionalismo tosco (sectas protestantes fundamentalistas, «cultistas»), o está simplemente estancada (catolicismo, línea principal del protestantismo). La cosa más cercana a una religión fuerte, extendida y dinámica que Occidente ha visto en tiempos recientes ha sido la casi religión del izquierdismo, pero hoy está fragmentado y no tiene finalidades claras, unificadas e inspiradas. Así, hay un vacío religioso en nuestra sociedad que igual puede llenarse por una religión enfocada en la naturaleza en oposición a la tecnología. No es necesario establecer ninguna utopía quimérica o ningún nuevo tipo de orden social. La Naturtaleza cuida de sí misma; fue una creación espontánea que existía mucho antes que cualquier sociedad humana, y por incontables siglos muchas sociedades humanas diferentes coexistieron con ella sin hacerle excesivo daño. Sólo con la Revolución Industrial el efecto se hizo realmente devastador. Para aligerar la presión sobre la naturaleza no es necesario crear una clase especial de sistema social, sólo es necesario deshacerse de la sociedad postindustrial. Por supuesto, esto no resolverá todos los problemas. La sociedad postindustrial ya ha hecho un daño tremendo y las heridas tardarán mucho tiempo en curarse. Además, incluso las sociedades preindustriales pueden hacer un daño significativo a la naturaleza. Sin embargo, deshacerse de la sociedad industrial sería un gran acierto. Aligeraría la peor presión por lo que las heridas podrían empezar a curarse. Quitaría la capacidad a la sociedad organizada de continuar incrementando su control sobre la naturaleza (incluyendo la humana). Cualquier clase de sociedad puede existir después de la desaparición del sistema industrial, lo cierto es que mucha gente vivirá cerca de la naturaleza, porque en la ausencia de tecnología avanzada no hay otra forma en que la gente PUEDA vivir. Para alimentarse tienen que ser campesinos o pastores o pescadores o cazadores etc. Y, hablando en general, la autonomía local debería tender a incrementarse, porque la falta de tecnología avanzada y comunicaciones rápidas limitarán la capacidad de los gobiernos u otras grandes organizaciones de controlarlas.

185. Y en cuanto a las consecuencias negativas de eliminar la sociedad postindustrial… bueno, no puedes comerte el pastel y al mismo tiempo tenerlo. Para ganar una cosa tienes que sacrificar otra.

186. Mucha gente odia el conflicto psicológico. Por esta razón odia cualquier pensamiento serio sobre cuestiones sociales difíciles, y les gusta que tales asuntos les sean presentados en términos simples: ESTO es bueno y AQUELLO malo. Por lo tanto, la ideología revolucionaria debe desarrollarse en dos niveles.

187. En el nivel más sofisticado debe dirigirse a personas que sean inteligentes, pensativas y racionales. El objetivo debe ser crear un núcleo de personas que se opondrían al sistema postindustrial con bases racionales y sensatas, con total apreciación de los problemas y ambigüedades implicadas, y el precio que hay que pagar para deshacerse del sistema. Es particularmente importante atraer a gente de este tipo, ya que son gente capaz y contribuirán a influir a otras. Esta gente debe ser dirigida a un nivel tan racional como sea posible. Nunca deben deformarse los hechos intencionadamente y debe eludirse el lenguaje inmoderado. Esto no quiere decir que no se puede apelar a las emociones, pero se debe tener cuidado para evitar falsificar la verdad o hacer alguna otra cosa que destruyera la respetabilidad intelectual de la ideología.

188. En el segundo nivel, debe propagarse de una forma simplificada que permita a la mayoría poco pensante ver el conflicto de la tecnología contra la naturaleza en términos que no sean ambiguos. Pero, incluso en este segundo nivel, la ideología no se debe expresar en un lenguaje demasiado malo, inmoderado o irracional que aliene a las personas del tipo pensativo y racional. Algunas veces la propaganda deficiente e inmoderada alcanza ganancias a corto plazo impresionantes, pero será más ventajoso a largo plazo el mantener la lealtad de un pequeño número de personas inteligentes y comprometidas que despertar las pasiones de una multitud poco pensante e inconstante que cambiará su actitud tan pronto como alguien venga con un truco de mejor propaganda. De cualquier manera, puede ser necesaria propaganda del tipo populacho entusiasta cuando el sistema esté cerca de colapsar y haya una lucha final entre ideologías rivales para determinar cuál se convertirá en dominante cuando la vieja visión del mundo se hunda.

189. Antes de esa lucha final, los revolucionarios no deben esperar tener una mayoría de personas a su lado. La historia está hecha por minorías activas y resueltas, no por la mayoría, que rara vez tiene una idea clara y consistente de lo que realmente quiere. Hasta que llegue el momento del empujón final para la revolución, la tarea será no tanto ganar el apoyo superficial de la mayoría como el construir un núcleo pequeño de gente profundamente comprometida. Ya que para la mayoría será suficiente el hacerles conscientes de la existencia de la nueva ideología y recordárselo frecuentemente; aunque por supuesto sería deseable tener un apoyo mayoritario hasta el punto de que esto se pueda hacer sin debilitar al núcleo de gente comprometida seriamente.

190. Cualquier clase de conflicto social ayuda a desestabilizar el sistema, pero uno debe ser cuidadoso sobre la clase de conflicto que estimula. La línea de conflicto se debe dibujar entre la masa de gente y la élite que sostiene el poder en la sociedad postindustrial (políticos, científicos, ejecutivos de alto nivel, funcionarios gubernamentales, etc.). NO se debe dibujar entre los revolucionarios y la masa de gente. Por ejemplo, sería mala estrategia el condenar a los norteamericanos por sus hábitos de consumo. Al contrario, al norteamericano medio debe retratársele como a una víctima de los anuncios, que lo han absorbido para comprar mucha basura que no necesita y que es una compensación muy pobre a cambio de su libertad perdida. Cualquier aproximación de las dos es consecuente con los hechos. Es meramente una cuestión de actitud si culpas a la industria publicitaria de manipular al público o al público por permitir ser manipulado. Por una cuestión de estrategia generalmente uno debe evitar culpar al público.

191. Uno se lo debe pensar dos veces antes de estimular cualquier otro conflicto social que el de la élite que sustenta el poder (que maneja la tecnología) y el público en general (sobre los que la tecnología ejerce su poder). Por un lado, otros conflictos tienden a distraer la atención del problema importante (entre el poder de la élite y la gente normal, entre la tecnología y la naturaleza); por otro lado, a la larga otros conflictos pueden tender a estimular la tecnologización, porque cada lado en tal conflicto quiere usar el poder tecnológico para aventajar a su adversario. Esto se ve claramente en la rivalidad entre naciones. También aparece en conflictos étnicos dentro de éstas. Por ejemplo, en EE.UU. muchos líderes negros están ansiosos por ganar poder para los afroamericanos situando personas negras en la élite tecnológica. Los quieren ahí para que haya muchos funcionarios gubernamentales, científicos y ejecutivos de empresas negros, y así sucesivamente. En ese sentido, están ayudando a que la subcultura afroamericana sea absorbida por el sistema tecnológico. Hablando en general, uno debe estimular sólo aquellos conflictos sociales que puedan encajar en el marco del conflicto del poder de la élite contra la gente normal, de la tecnología contra la naturaleza.

192. Pero la forma de oponerse al conflicto étnico NO es a través de la militancia partidaria de los derechos de las minorías (ver párrafos 21, 29). En vez de ello los revolucionarios deben enfatizar que éstas también sufren más o menos desventajas, y que son de una trascendencia periférica. Nuestro enemigo real es el sistema tecnológico-industrial y en la lucha contra él las diferencias étnicas no tienen importancia.

193. La clase de revolución que tenemos en mente no implica necesariamente un alzamiento armado contra algún gobierno. Puede o no suponer violencia física, pero no será una revolución POLÍTICA. Su foco estará en la tecnología y en la economía, no en la política. Se puede concebir (remotamente) que la revolución pueda consistir sólo en un cambio masivo de actitudes hacia la tecnología resultando en una desintegración relativamente gradual y sin dolor. Pero, si esto pasa, seremos muy afortunados. Es bastante más probable que la transición a una sociedad no tecnológica sea muy difícil y esté llena de conflictos y desastres.

194. Probablemente los revolucionarios deben incluso EVITAR asumir poder político, sea por medios legales o ilegales, hasta que el sistema tenga la suficiente tensión hasta un punto peligroso y haya probado ser un fracaso a los ojos de mucha gente. Supongamos por ejemplo que algún partido «verde» ganara el control del congreso de Estados Unidos en una elección. Para evitar traicionar su propia ideología deberían tomar medidas vigorosas para volver el crecimiento económico en reducción económica. Al hombre medio los resultados le parecerían desastrosos: habría paro masivo, falta de comodidades, etc. Incluso si los peores efectos se pudieran evitar a través de una administración superhumanamente hábil, aún así la gente tendría que empezar a renunciar a los lujos a los que se han vuelto adictos. Crecería la insatisfacción, el partido «verde» sería echado del despacho y los revolucionarios habrían sufrido un serio retraso. Por esta razón no deben intentar adquirir poder político hasta que el sistema esté tan enmarañado que cualquier apuro será visto como resultado del fracaso del sistema postindustrial y no de la política de los revolucionarios. La revolución contra la tecnología probablemente tendrá que ser desde fuera, una revolución desde abajo, no desde arriba.

195. La revolución tiene que ser internacional y mundial. No se puede llevar a cabo nación por nación. Cuando se sugiere que Estados Unidos, por ejemplo, debe reducir el progreso tecnológico o el crecimiento económico la gente se vuelve histérica y empieza a gritar que, si nos quedamos atrás en tecnología, los japoneses se pondrán por delante. ¡Santos robots! ¡El mundo se saldrá de su órbita si los japoneses alguna vez venden más coches que nosotros! (El nacionalismo es un gran promotor de la tecnología). Más razonablemente, se discute que, si las naciones relativamente democráticas se quedan atrás en tecnología mientras las peligrosas naciones dictatoriales como China, Vietnam y Corea del Norte continúan progresando, a la larga los dictadores pueden dominar el mundo. Por esto es porque el sistema industrial debe atacarse en todas las naciones simultáneamente, en la extensión en que esto sea posible. Exacto, no hay garantía de que el sistema industrial se pueda destruir aproximadamente al mismo tiempo en todo el mundo, y es incluso concebible que en el intento de derrocar lo puede dirigirse en vez a ser dominado por dictadores. Ese es el peligro que hay que correr. Y vale la pena correrlo, ya que la diferencia entre un sistema postindustrial «democrático» y uno controlado por dictadores es pequeña, comparada con la diferencia entre un sistema industrial y uno no industrial. La estructura tecnológica y económica de una sociedad son bastante más importantes que su estructura política a la hora de determinar la manera en que vive el hombre medio. Ver párrafos 95, 119. Puede incluso discutirse que un sistema postindustrial controlado por dictadores sería preferible porque normalmente se han demostrado ineficientes, por lo tanto es más probable que colapse.

196. Los revolucionarios pueden considerar una medida favorable que la economía mundial tienda a atarse en un conjunto unificado. Acuerdos de libre comercio como NAFTA y GATT son probablemente perjudiciales a medio y corto plazo, pero a largo plazo tal vez pueden ser ventajosos porque fomentan la interdependencia económica entre naciones. Será más fácil destruir el sistema industrial en bases mundiales si la economía está tan unificada que el colapso en cualquier nación principal lleve al colapso en todas las naciones industrializadas.

197. Alguna gente piensa que el hombre moderno tiene demasiado poder, demasiado control sobre la naturaleza; pretenden una actitud más pasiva por parte de la raza humana. En el mejor de los casos se están expresando poco claramente, porque no distinguen entre el poder para las GRANDES ORGANIZACIONES y el poder para las PERSONAS y los PEQUEÑOS GRUPOS. Es un error pretender fomentar la impotencia y la pasividad, porque la gente NECESITA poder. El hombre moderno como entidad colectiva, es decir, el sistema, tiene un inmenso poder sobre la naturaleza, y nosotros lo consideramos aberrante. Pero las PERSONAS y los GRUPOS PEQUEÑOS DE PERSONAS actuales tienen bastante menos poder del que nunca tuvo el hombre primitivo. Hablando en general, el poder abrumador del hombre actual sobre la naturaleza se ejerce no por las personas o por los pequeños grupos sino por grandes organizaciones. Hasta el punto de que la PERSONA media actual puede ejercer el poder de la tecnología pero sólo dentro de estrechos límites y sólo bajo la supervisión y el control del sistema. (Necesitas una licencia para todo y con ella vienen reglas y regulaciones). La persona sólo tiene aquellos poderes tecnológicos que el sistema elige proporcionarle. Su poder PERSONAL sobre la naturaleza es pequeño.

198. Las personas y los grupos pequeños primitivos en realidad tenían un poder considerable sobre la naturaleza, o puede que sea mejor decir poder dentro de la naturaleza. Cuando el hombre primitivo necesitaba comida sabía cómo encontrar y preparar raíces comestibles, cómo seguir la pista a la caza y atraparla con armas caseras. Sabía protegerse del calor, del frío, de la lluvia, de los animales peligrosos, etc. Pero hizo relativamente poco daño a la naturaleza porque el poder COLECTIVO de la sociedad primitiva era insignificante comparado con el poder COLECTIVO de la sociedad postindustrial.

199. En vez de fomentar la impotencia y la pasividad, uno debe argumentar que el poder del SISTEMA POSTINDUSTRIAL debe romperse, lo que INCREMENTARÁ ampliamente el poder y la libertad de las PERSONAS y los PEQUEÑOS GRUPOS.

200. Hasta que el sistema postindustrial no haya sido fulminado, esta debe ser la ÚNICA finalidad. Otras finalidades distraerían la atención y la energía de la principal. Más importante aún es que si los revolucionarios se permiten tener cualquier otra finalidad, se verán tentados a usar la tecnología como una herramienta para alcanzar esa otra finalidad. Si ceden a esa tentación, caerán directamente en la trampa tecnológica, porque la tecnología moderna es un sistema unificado y estrechamente organizado, por lo que, con objeto de conservar ALGO de tecnología, uno se encuentra obligado a conservar LA MAYOR PARTE, por lo tanto se terminan sacrificando sólo partes ínfimas de ella.

201. Supongamos por ejemplo que los revolucionarios tomaran la «justicia social» como finalidad. Siendo como es la naturaleza humana, la justicia social no se daría espontáneamente, tendría que ser forzada. Con este objeto los revolucionarios tendrían que retener las organizaciones y el control central. Para eso necesitarían transporte rápido de larga distancia y comunicación, y por tanto toda la tecnología necesaria para sostenerlos. Para alimentar y vestir a los pobres tendrían que usar tecnología agrícola e industrial. Y así sucesivamente. Por lo que el intento de asegurar la justicia social les forzaría a retener la mayor parte del sistema tecnológico. No es que tengamos nada contra la justicia social, pero no debe permitirse que interfiera en el esfuerzo de acabar con el sistema tecnológico.

202. Sería desesperado intentar atacar el sistema sin usar ALGUNA tecnología moderna. Nada más tienen que usar los medios de comunicación para propagar su mensaje. Pero deben usar tecnología moderna para UN sólo propósito: atacar el sistema tecnológico.

203. Imagina un alcohólico sentado con un tonel de vino enfrente. Supón que empieza a decirse, «el vino no es malo si se usa con moderación, pequeñas cantidades son incluso buenas...» Bueno ya sabes lo que va a pasar. No olvides nunca que la raza humana es como un alcohólico con un tonel de vino.

204. Los revolucionarios deben tener tantos niños como puedan. Hay una fuerte evidencia científica de que las actitudes sociales son en una extensión significativa heredadas. Nadie sugiere que una actitud social es el resultado directo de la constitución genética de una persona, pero parece que los rasgos de la personalidad son en parte heredados y que algunos de ellos tienden, dentro del contexto de nuestra sociedad, a hacer a una persona más probable de sostener esta o aquella actitud social. Se ha planteado alguna objeción a estas recomendaciones, pero son débiles y parecen estar motivadas ideológicamente. En cualquier acontecimiento, nadie niega que como media los niños tienden a sostener actitudes sociales similares a las de sus padres. Desde nuestro punto de vista no importa mucho si las actitudes pasan genéticamente o a través de la formación en la infancia. En cualquier caso pasan.

205. El problema es que mucha de la gente que está inclinada a rebelarse contra el sistema industrial está también preocupada sobre el problema de la población, por lo tanto creen oportuno tener pocos o ningún niño. De esta forma pueden estar cediendo el mundo a gente que mantiene o al menos acepta el sistema postindustrial. Para asegurar la resistencia de la próxima generación de revolucionarios la actual debe reproducirse abundantemente. Haciéndolo empeorará el problema de la población sólo ligeramente. Y el problema importante es acabar con el sistema postindustrial, porque una vez haya pasado la población mundial necesariamente decaerá (ver párrafo 167); mientras, si el sistema sobrevive, continuará desarrollando nuevas técnicas de producción de comida que pueden permitir a la población mundial aumentar casi indefinidamente.

206. Respecto a la estrategia revolucionaria, en los únicos puntos en los que insistimos absolutamente son que la única finalidad predominante tiene que ser la eliminación de la tecnología moderna y que ninguna otra finalidad puede permitirse que compita con esta. Para el resto, se debe tomar una aproximación empírica. Si la experiencia indica que alguna de las recomendaciones hechas en los párrafos precedentes no va a dar buenos resultados, entonces se deben descartar.

DOS CLASES DE TECNOLOGÍA

207. Un argumento que probablemente se planteará contra nuestra propuesta de revolución es que tiene el deber de fracasar, porque según ellos a en la historia la tecnología ha progresado siempre, nunca lo ha hecho al revés, así que la regresión tecnológica es imposible. Pero esta pretensión es falsa.

208. Distinguimos entre dos clases de tecnología, que llamamos tecnología de pequeña escala y tecnología dependiente de organizaciones. La primera es la que pueden usar comunidades de pequeña escala sin asistencia exterior. La segunda es la que depende de organizaciones sociales de gran escala. No somos conscientes de casos significativos de regresión de tecnología de pequeña escala. Pero en la tecnología dependiente de grandes organizaciones SÍ que hay regresión cuando la organización social de la que depende colapsa. Ejemplo: Cuando el Imperio Romano cayó, su tecnología de pequeña escala sobrevivió porque cualquier artesano inteligente de una aldea podía construir, por ejemplo, una rueda de agua, cualquier herrero hábil podía obtener acero por métodos romanos... y así sucesivamente. Pero la tecnología dependiente de organizaciones SÍ que sufrió una regresión. Sus acueductos se desmoronaron y no se reconstruyeron nunca. Se perdieron sus técnicas de construcción de calzadas. El sistema romano de saneamiento urbano se olvidó, por lo que no se hizo hasta tiempos más bien recientes el de las ciudades europeas igual a aquél de la antigua Roma.

209. La razón de por qué la tecnología parece progresar siempre es porque, puede que hasta un siglo o dos antes de la Revolución Industrial, la mayoría era de pequeña escala. Pero la mayor parte desarrollada después es tecnología dependiente de organizaciones. Tomemos como ejemplo la nevera. Sin industria que haga las partes o sin las facilidades de una tienda postindustrial de maquinaria sería virtualmente imposible para un puñado de herreros locales construir una nevera. Si por algún milagro tuvieran fortuna en construirla, sería inútil sin una fuente segura de energía eléctrica. Por lo que tendrían que embalsar una corriente y construir un generador. Éste requiere grandes cantidades de hilo de cobre. Imagina intentarlo hacer sin maquinaria moderna. Y, ¿dónde conseguirían un gas indicado para la refrigeración? Sería mucho más fácil construir una casa de hielo o preservar los alimentos secándolos o recogiéndolos, como hacían antes de la invención de la nevera.

210. Por lo que está claro que si el sistema industrial fuera una vez profundamente colapsado, la tecnología frigorífica sería rápidamente perdida. Lo mismo pasaría con otras tecnologías dependientes de organizaciones. Y una vez se hubiera perdido por una generación o así llevaría siglos el reconstruirla, como costó siglos el construirla la primera vez. Los libros técnicos supervivientes serían pocos y dispersos. Y la sociedad postindustrial, si fuera construida desde el principio sin ayuda externa, sólo se podría hacer en una serie de etapas: necesitas herramientas para hacer herramientas para hacer herramientas para hacer herramientas... se requiere un largo proceso de desarrollo económico y en la organización social. E, incluso en ausencia de una ideología opuesta a la tecnología, no hay razón para pensar que alguien estaría interesado en reconstruir la sociedad postindustrial. El entusiasmo por el «progreso» es un fenómeno particular de la forma moderna de sociedad, y parece no haber existido antes del siglo XVII o por ahí.

211. En la última parte de la Edad Media, había cuatro civilizaciones importantes que estaban igualmente «avanzadas»: Europa, el mundo islámico, India, y el Lejano Oriente (China, Japón, Corea). Tres de estas civilizaciones permanecieron más o menos estables y sólo Europa se dinamizó. Nadie sabe por qué Europa lo hizo en este período, los historiadores tienen sus teorías, pero sólo son especulaciones. De todas formas, está claro que el desarrollo rápido hacia una forma tecnológica de la sociedad sólo ocurre bajo condiciones especiales. Por lo que no hay razón para dar por sentado que una regresión tecnológica duradera no puede ocurrir.

212. ¿Podría la sociedad A LA LARGA desarrollarse de nuevo hacia una forma tecnológica? Quizá, pero no hay que preocuparse por esto, porque nosotros no podemos predecir o controlar los acontecimientos de dentro de 500 o 1000 años. Esos problemas tienen que ser solucionados por la gente que viva entonces.

EL PELIGRO DEL IZQUIERDISMO

213. Debido a su necesidad por la rebelión y por ser miembros de un movimiento, los izquierdistas o las personas de tipo psicológico similar son a menudo atraídos por movimientos de rebeldía o activistas cuyos objetivos y miembros no son inicialmente izquierdistas. El resultado de la entrada de izquierdistas puede, fácilmente, cambiar un movimiento no izquierdista en uno izquierdista, por lo que las finalidades izquierdistas reemplazan o cambian los objetivos iniciales del movimiento.

214. Para evitar esto, un movimiento que exalta la naturaleza y que se opone a la tecnología, debe tomar un acuerdo contra los izquierdistas y debe evitar la colaboración con estos. El izquierdismo está al fin y al cabo en contradicción con la naturaleza salvaje, con la libertad humana y con la eliminación de la tecnología moderna. El izquierdismo es colectivista; está buscando vincular el mundo entero (ambos, la naturaleza y la raza humana) en un todo unificado. Pero esto implica el manejo de la naturaleza y de la vida humana por una sociedad organizada, y requiere tecnología avanzada. No puedes tener el mundo unido sin medios de transporte rápidos y sin comunicaciones, no puedes hacer que todo el mundo se quiera sin técnicas psicológicas sofisticadas, no puedes tener una «sociedad diseñada» sin la base tecnológica necesaria. Además de todo, el izquierdismo está conducido por la necesidad de poder, y el izquierdista requiere el poder en bases colectivistas, a través de la identificación con un movimiento de masas o una organización. El izquierdismo es inverosímil que nunca renuncie a la tecnología, porque la tecnología es una fuente demasiado valiosa del poder colectivo.

215. El anarquista también busca el poder, pero lo busca en bases individuales o de pequeños grupos; quiere que estos sean capaces de controlar las circunstancias de sus propias vidas. Se opone a la tecnología porque hace que pequeños grupos dependan de grandes organizaciones. Esta declaración se refiere a un determinado tipo de anarquismo. Una amplia variedad de actitudes sociales han sido llamadas «anarquistas», y puede ser que muchos que se consideran anarquistas no acepten esta declaración.

216. Algunos izquierdistas podría parecer que se oponen a la tecnología, pero sólo se opondrán mientras sean intrusos y el sistema tecnológico esté controlado por no izquierdistas. Si alguna vez el izquierdismo dominase la sociedad, por lo que el sistema tecnológico se convirtiera en una herramienta es sus manos, lo usarían entusiastamente y promocionarían su crecimiento. Haciendo esto estarían repitiendo el patrón que el izquierdismo ha enseñado una y otra vez en el pasado. Cuando en Rusia los bolcheviques eran intrusos, se oponían vigorosamente a la censura y a la policía secreta, defendían la autodeterminación de las minorías étnicas, etc; pero tan pronto como tomaron el poder, impusieron una censura implacable y crearon una policía secreta más dura que ninguna de las que existiera bajo los zares y oprimieron a las minorías étnicas al menos tanto como lo hicieron estos. En los Estados Unidos, hace un par de décadas cuando eran una minoría en nuestras universidades, los profesores izquierdistas eran los que proponían vigorosamente la libertad académica, pero hoy, en aquellas universidades donde han pasado a ser mayoría, se han visto preparados para quitar al resto la libertad académica (es decir, «corrección política»). Lo mismo ocurrirá con los izquierdistas y la tecnología: la utilizarán para oprimir a los demás si alguna vez cae bajo su propio control.

217. En las revoluciones recientes, los izquierdistas más hambrientos de poder, repetidamente, han colaborado primero con los revolucionarios no izquierdistas, tanto como con los izquierdistas de una inclinación más libertaria, y más tarde los han engañado para agarrar ellos el poder. Esto lo hizo Robespierre en la Revolución Francesa, los bolcheviques en la Revolución Rusa, los comunistas en la España de 1938 y Castro y sus seguidores en Cuba. Dada la historia pasada del izquierdismo, sería totalmente necio para los revolucionarios no izquierdistas de hoy el colaborar con estos.

218. Diversos pensadores han señalado que el izquierdismo es un tipo de religión. No lo es en el estricto sentido de la palabra porque esta doctrina no postula la existencia de ningún ser supranatural. Pero para los izquierdistas, su doctrina juega el mismo papel psicológico que para mucha gente la religión. NECESITAN creer en el izquierdismo, juega un papel vital el su economía psicológica. Sus creencias no son fácilmente modificables por la lógica o por los hechos. Tienen una profunda convicción de que es moralmente Correcto, con una C mayúscula, y que no sólo tiene el derecho sino el deber de imponer su moral a todo el mundo. (De todos modos, mucha de la gente a la que nos referimos como «izquierdistas» no piensan en sí mismos como tales y no describirían su sistema de creencias como izquierdismo. Usamos este término porque no encontramos uno más apropiado para designar el amplio espectro de creencias que incluya a los movimientos feministas, a los derechos de los homosexuales, a la corrección política, etc., y porque estos movimientos tienen una fuerte afinidad con la vieja izquierda).

219. El izquierdismo es una fuerza totalitaria. Dondequiera que esté en una posición de poder tiende a invadir toda parcela privada y fuerza a todo pensamiento a un molde izquierdista. En parte es por el carácter casi religioso de este, todo lo que sea contrario a sus creencias representa el Pecado. Más importante, el izquierdismo es una fuerza totalitaria debido al impulso por el poder de sus seguidores. Busca satisfacer su necesidad por el proceso de poder a través de la identificación con un movimiento social y trata de atravesar el proceso de poder ayudando a perseguir y conseguir las finalidades del movimiento (ver párrafo 83). Pero no importa lo lejos que llegue el movimiento consiguiendo su objetivo, el izquierdista nunca está satisfecho, porque su activismo es una actividad sustitutiva (ver párrafo 41). Esto es, su verdadero motivo no es conseguir las ostensibles finalidades del izquierdismo; en realidad está motivado por el sentido de poder que obtiene luchando por una finalidad social y luego vomitarla. Muchos están motivados también por la hostilidad, pero ésta probablemente resulta en parte de una necesidad de poder frustrada. Consecuentemente, no está nunca satisfecho con lo conseguido, su necesidad por el proceso de poder le conduce siempre a perseguir algún nuevo fin. Quiere igualdad de oportunidades para las minorías. Cuando está conseguido insiste en igualdad estadística de éxito para las minorías. Y mientras alguien albergue en algún rincón de su mente una actitud negativa hacia alguna minoría, tendrá que reeducarlo. Y las minorías étnicas no son suficiente, a nadie se le puede permitir el tener una actitud negativa hacia los homosexuales, la gente discapacitada, gorda, vieja, fea, etc. No es suficiente que el público esté informado sobre los riesgos de fumar, tiene que ser estampado un aviso en cada paquete de cigarrillos, tienen que restringirse o ser prohibidos los anuncios de cigarrillos. Los activistas no estarán nunca satisfechos hasta que el tabaco esté fuera de la ley, y después de eso será el alcohol, después la comida basura, etc. Han luchado contra el brutal abuso infantil, y eso es razonable. Pero ahora quieren parar todo castigo físico. Cuando hayan hecho eso querrán prohibir alguna otra cosa que consideren malsana, luego otra cosa y luego otra. Nunca estarán satisfechos hasta que tengan control total sobre la educación de los niños. Y luego se moverán a alguna otra causa.

220. Supongamos que pides a un izquierdista hacer una lista de TODAS las cosas que están mal en la sociedad y luego supongamos que instituyes todos los cambios que demandan. Es seguro que después de un par de años la mayoría de los izquierdistas encontrarán algo nuevo sobre lo que protestar, algún nuevo «mal» social que corregir porque, una vez más, están menos motivados por la angustia de las enfermedades de la sociedad que por la necesidad de satisfacer su impulso por el poder imponiendo sus soluciones en esta.

221. Debido a las restricciones emplazadas en sus pensamientos y comportamientos por su alto grado de socialización, muchos izquierdistas del tipo sobresocializado no pueden perseguir el poder de la manera en que lo hace otra gente. Para ellos el impulso por el poder sólo tiene una salida moral aceptable, y esa es la lucha para imponer su moral a todo el mundo.

222. Los izquierdistas, especialmente del tipo sobresocializado, son Verdaderos Creyentes en el sentido del libro de Eric Hoffer, El Verdadero Creyente. Pero no todos los Verdaderos Creyentes son del mismo tipo psicológico que los izquierdistas. Presumiblemente, un Verdadero Creyente nazi, por ejemplo, es psicológicamente muy diferente al Verdadero Creyente izquierdista. Debido a su capacidad de devoción a una sola causa, los Verdaderos Creyentes son útiles, puede que un ingrediente necesario, de todo movimiento revolucionario. Esto presenta un problema que debemos reconocer no sabemos como tratar. No estamos seguros de como aprovechar las energías del Verdadero Creyente para una revolución contra la tecnología. En el presente, todo lo que podemos decir es que ningún Verdadero Creyente hará un buen enganche a la revolución, a no ser que su compromiso sea exclusivamente a la destrucción de la tecnología. Si está comprometido también con otra idea, puede que quiera usar la tecnología como una herramienta para perseguir otro ideal (ver párrafos 220, 221).

223. Algunos lectores pueden decir, «este asunto sobre el izquierdismo es un montón de mierda. Conozco a John y a Jane que son izquierdistas y no tienen todas estas tendencias totalitarias». Es completamente cierto que muchos, incluso posiblemente una mayoría numérica, son gente decente que creen sinceramente en la tolerancia de otros valores (hasta cierto punto) y no quieren utilizar métodos arbitrarios para conseguir sus finalidades sociales. Nuestras observaciones sobre el izquierdismo no son por término medio aplicables a toda persona izquierdista, pero sí sirven para describir el carácter general del movimiento. Y este carácter general no tiene que estar necesariamente determinado por las proporciones numéricas de las distintas clases de personas comprometidas en dicho movimiento.

224. La gente que asciende a una posición de poder en los movimientos izquierdistas tienden a ser los más ávidos de éste porque el tipo de personas deseosa de poder son aquellas que luchan más duramente para llegar a ellas. Cuando los ávidos de poder han tomado el control, hay muchos izquierdistas de una ralea más moderada que desaprueban interiormente muchas de las acciones de los jefes, pero no pueden oponerse a ellas. NECESITAN su fe en el movimiento, y por no poder renunciar a ésta prosiguen con los jefes. Es verdad, ALGUNOS izquierdistas tienen el valor de oponerse a las tendencias totalitarias que surgen, pero generalmente pierden, porque los ávidos de poder están mejor organizados, son más despiadados y maquiavélicos y se han ocupado de construirse una base de poder sólida.

225. Este fenómeno apareció claramente en Rusia y en otros países en los que tomaron el poder los izquierdistas. De igual manera, antes del fracaso del comunismo en la U.R.S.S., los izquierdistas de occidente raramente criticaron ese país. Si se les pincha admitirán que la U.R.S.S hizo muchas cosas mal, pero después intentarán encontrar excusas para los comunistas y empezarán a hablar sobre los errores del oeste. Siempre se opusieron a la resistencia militar de occidente a la agresión comunista. Los izquierdistas de todo el mundo protestaron vigorosamente por la acción militar de los EE.UU. en Vietnam, pero cuando la U.R.S.S. invadió Afganistán no hicieron nada. No porque aprobaran la acción soviética, sino por su fe izquierdista, simplemente no pudieron resistir oponerse al comunismo. Hoy en aquellas de nuestras universidades donde la «corrección política» se ha convertido en dominante, probablemente hay izquierdistas que desaprueban en privado la supresión de la libertad académica, pero prosiguen con ello de todas maneras.

226. Así el hecho de que muchas personas izquierdistas sean personalmente moderadas y bastante tolerantes no previene al izquierdismo como conjunto de tener tendencias totalitarias.

227. Nuestra discusión del izquierdismo tiene una debilidad seria. Estamos aún lejos de aclarar lo que queremos decir con la palabra «izquierdista». No parece que podamos hacer mucho sobre esto. Hoy el izquierdismo está fragmentado en todo un espectro de movimientos activistas. Sin embargo, no todos tienen esta tendencia y algunos movimientos (por ejemplo los ecologistas radicales) parecen incluir ambas personalidades, del tipo izquierdista y enteramente no izquierdistas, los cuales deben discernir mejor antes que colaborar con los primeros. Variedades de izquierdistas se convierten gradualmente en variedades de no izquierdistas y nosotros mismos estaríamos a menudo en dificultades para decidir si una persona dada es o no un izquierdista. Hasta el punto de que en absoluto está definida, nuestra concepción está explicada por la discusión que hemos presentado en este artículo, y sólo podemos aconsejar al lector que use su propio juicio para decidir quién es un izquierdista.

228. Pero será de ayuda el catalogar algunos criterios para diagnosticarlo. Estos no pueden ser aplicados de una manera tajante. Algunas personas pueden reunir algunos de los criterios sin ser izquierdistas, algunos izquierdistas pueden no reunir ninguno de los criterios. Sólo tienes que usar la cabeza.

229. El izquierdista está orientado hacia un colectivismo a gran escala. Enfatizamos la obligación del individuo de servir a la sociedad y la obligación de la sociedad de cuidar del individuo. Tiene una actitud negativa hacia el individualismo. A menudo usa un tono moralista. Tiende a estar por el control de armas, la educación sexual y otros métodos psicológicos de educación «ilustrada», por el planteamiento, la acción afirmativa, el multiculturalismo. Tiende a identificarse con las víctimas. Tiende a estar contra la competición y la violencia, pero encuentra excusas para aquellos izquierdistas que usan la violencia. Le gusta mucho usar tópicos corrientes de la izquierda como «racismo», «sexismo», «homofobia», «capitalismo», «imperialismo», «neocolonialismo», «genocidio», «cambio social», «responsabilidad social». Puede que el mejor diagnóstico es la característica de tender a simpatizar con los siguientes movimientos: feminismo, derechos de los homosexuales, minorías étnicas y discapacitados, derechos de los animales, corrección política. Cualquiera que simpatice con fuerza con TODOS estos movimientos es casi con certeza un izquierdista. Es importante el entender que queremos decir alguien que simpatice con estos MOVIMIENTOS tal y como existen hoy en nuestra sociedad. Uno que crea que las mujeres, los homosexuales, etc., deben tener derechos igualitarios no es necesariamente un izquierdista.

230. Los izquierdistas más peligrosos, que son los que están más hambrientos de poder, están frecuentemente caracterizados por la arrogancia o por un enfoque dogmático de la ideología. No obstante, los más peligrosos de todos pueden ser ciertos tipos sobresocializados quienes evitan despliegues irritantes de agresividad y se refrenan de hacer publicidad de su izquierdismo, pero trabajan rápido y discretamente promoviendo valores colectivistas, técnicas psicológicas «ilustradas» para socializar a los niños, la dependencia del individuo al sistema, y todo eso. Estos cripto-izquierdistas (como los podemos llamar) están próximos a ciertos tipos burgueses en lo que atañe a acciones prácticas, pero difieren de ellos en psicología, ideología y motivación. El burgués corriente intenta llevar a la gente bajo el control del sistema para proteger su modo de vida, o lo hace simplemente porque sus actitudes son convencionales. El cripto-izquierdista intenta llevar a la gente bajo el control del sistema porque es un Verdadero Creyente en una ideología colectivista. Se diferencia del izquierdista medio del tipo sobresocializado por el hecho de que su impulso de rebeldía es más.débil y está más firmemente socializado. Se diferencia del burgués corriente bien socializado por el hecho de que hay una profunda carencia en su interior que le hace necesario consagrarse a una causa y sumergirse en una colectividad. Y puede que su impulso (bien subliminado) por el poder sea más fuerte que aquel del burgués medio.

NOTA FINAL

231. A lo largo de este artículo, hemos hecho declaraciones imprecisas, otras que debían tener toda clase de calificaciones y salvedades adjuntas a ellas y algunas otras, pueden ser terminantemente falsas. A falta de suficiente información y por la necesidad de la brevedad se nos hace imposible formular nuestras afirmaciones más precisamente o añadir todas las calificaciones necesarias. Y, por supuesto, en una discusión de esta naturaleza uno tiene que confiar excesivamente en un juicio intuitivo y eso algunas veces puede estar mal. Por lo que no pretendemos que este artículo exprese más que una ruda aproximación a la verdad.

232. Con todo, estamos casi seguros de que el boceto general esbozado es más o menos correcto. Hemos retratado al izquierdismo en su forma moderna como un fenómeno peculiar de nuestro tiempo y como síntoma del colapso del proceso de poder. Pero podemos estar equivocados. Los tipos sobresocializados que intentan satisfacer su impulso por el poder imponiendo su moralidad a todo el mundo han estado dando vueltas desde hace tiempo. Pero PENSAMOS que el papel decisivo jugado por los sentimientos de inferioridad, la baja autoestima, la impotencia, la identificación con las víctimas de gente que no son víctimas, es una peculiaridad del izquierdismo moderno. La identificación con las víctimas de gente que no son víctimas se puede ver en cierta extensión en el izquierdismo del siglo XIX y en el cristianismo primitivo pero, hasta donde lo podemos explicar, los síntomas de baja autoestima, etc., no eran casi tan evidentes en estos movimientos, o en ningún otro, como lo son en el izquierdismo moderno. Pero no estamos en una posición como para asegurar que ninguno de dichos movimientos haya existido antes junto al izquierdismo moderno. Esta es una cuestión a la que los historiadores deberían prestar su atención.


Ted Kaczynski
Doctor en Matemáticas y cobaya humana en el proyecto MK-ULTRA

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